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Ya está aquí, y se ha hecho esperar a pocos días de empezar la competición liguera. Como agua caída de mayo, Pablo Pallarés, espigado (1,88 metros de estatura) y con largo historial en la categoría, llega al FC Cartagena para ser el hombre referente en la delantera albinegra. Tan esperado fue el fichaje, que al propio presidente del club, Javier Marco, le costó arrancar con las primeras palabras de «tranquilidad con el tan ansiado nueve que todos estábamos esperando», declaró el mandatario.
El que fue uno de los futbolistas importantes el pasado curso para el entrenador de La Hoya Lorca, José Miguel Campos, tras la marcha del ariete Ortuño en el mercado invernal, se presentó ayer como una de las incorporaciones más necesitadas en el grupo del manager general, Julio César Ribas. Antes de proceder a sus primeras palabras, el presidente afirmó que «Pablo es un jugador dinámico y peleón, muy interesante para los esquemas de juego que el cuerpo técnico está perfilando para esta temporada. Le deseo toda la suerte del mundo en esta nueva andadura».
Acostumbrados al gol
El librillo de principios de este curso señala que trabajo, compromiso e ilusión son algunos de los aspectos con los que tiene que contar un futbolista de la primera plantilla albinegra. Pallarés, además, está llamado a cumplir con las exigencias de la afición: meter goles. Y en la memoria del hincha perdura el recuerdo de Florian y Fernando, dos atacantes que dejaron huella en el FC Cartagena con 19 y 18 tantos, respectivamente. Desde las gradas del Cartagonova los seguidores se han aclimatado a celebrar los goles de futbolistas como estos, por eso la difícil misión de hacerlos olvidar. Pablo Pallarés, no obstante, está tranquilo. «Los delanteros que han pasado por aquí han tenido grandes registros goleadores. No me meto presión porque no es bueno ni para mí ni para el equipo. Trabajando día a día y haciendo las cosas bien todo llega. Ojalá os dé muchas alegrías», explicó.
Si de algo aquejó el grupo durante la pretemporada fue de la falta de gol. Chus Hevia, Boselli e incluso Gato ocuparon dicha posición en los partidos amistosos, siendo el uruguayo el único '9' puro. Ahora, a pocos días de arrancar la competición, Javier Marco y el resto de directivos que rodean al club buscan en el mercado la pareja de baile a Pallarés. «Pablo es un futbolista que todo lo que tiene lo remata», aseguró ayer el presidente. Y es que la definición se asemeja a las cualidades del jugador. El de Gandía supera el metro ochenta de altura y, sin duda, una de sus principales virtudes es su capacidad de remate. Si fuera necesario, Pallarés controlaría un melón para convertirlo en una ocasión de peligro.
El nuevo delantero albinegro tiene claro que llegar en estas fechas no supone un problema en su preparación. «Realicé la pretemporada con el equipo de mi ciudad al poco tiempo de disputar la fase de ascenso con La Hoya. Me considero una persona exigente, incluso la competencia (disputar la titularidad con Ortuño) me hizo superarme», manifestó.
A Pallarés siempre le ha costado quedarse en un club durante un largo periodo de tiempo. De hecho, pocos son los equipos en los que ha estado más de una temporada. «En el San Fernando (temporada 2012/13) no encontraba mi sitio, no estaba bien. Pero la campaña anterior, en La Hoya, me sentí importante dentro del equipo (la marcha de Ortuño en el mercado invernal le dio vía libre)», confesó el jugador, que llegó a coincidir con el extremo albinegro Carlos Martínez en Lorca y con el guardameta Limones en el Denia (curso 2008/09).