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El FC Cartagena arrancó la Liga con un empate ante el Marbella. No fueron malas las sensaciones transmitidas por el Fútbol Club Cartagena, que arrancó la Liga con más rodaje que en los encuentros preparatorios. Si a lo largo de la pretemporada se evidenció la falta de gol, ayer ante el conjunto de Jaime Molina no se esperó Julio Ribas para dar entrada a Palllarés en el once titular. Sin esa carencia por cubrir, se mostró el conjunto más feroz en ataque y menos blando en defensa, por lo que el equipo albinegro no pudo comenzar la campaña con una victoria.
Ribas se mantuvo fiel a su esquema y envió a Migue al banquillo en sustitución de Pallarés, último fichaje del club. Con el ex de La Hoya, el conjunto albinegro no sólo ganó capacidad ofensiva, sino que exprimimió al máximo el rendimiento de Gato en la banda derecha. Y esa línea de ataque, con Carlos Martínez en el otro extremo, puede hacer mucho daño con la creatividad e imaginación de los Prosi, Luque y Sergio. A tenor de lo visto sobre el verde, parece que la llegada de un ariete es vital para el equipo.
Parecía dormido el Cartagena en los primeros minutos. El equipo albinegro arrancó el encuentro espeso, impreciso y poco atinado en la fluidez del juego. Pero fue cuestión de minutos, exactamente hasta que los de Ribas despertaron, cuando llegó el gol. En un saque de esquina Prosi, el erudito de la clase, puso el balón en el punto de penalti donde apareció Tarantino para cabecearlo al fondo de las mallas. El central vasco ha recuperado las energías para convertirse en el líder de la zaga; rindió a buen nivel en pretemporada y, como pudo demostrar el curso pasado, saca partido de su altura en jugadas a balón parado. Si le respetan las lesiones, Tarantino está llamado a ser un hombre muy importante en la defensa de Ribas.
Que al Marbella le gusta el toque es indudable, y así lo demostró en el Cartagonova. Los locales por su parte, mostraron que el equipo albinegro hace sangre cuando Gato recibe el cuero pegado a la línea de cal. Precisamente en manos de este futbolista, y los espacios que Luque encuentra para Carlos Martínez, pudo el Cartagena poner de los nervios al conjunto marbellí. Si estos jugadores funcionan, el resto de engranaje se mueve con precisión suiza. El gol visitante llegó pasada la media hora de juego. El visitante Diego Segura presentó ante su antigua afición una clase magistral de cómo debe conducirse el balón al arrastrar a dos rivales y darle al tiempo suficiente a Hermosa para estrellar un preciosos disparo con rosca al poste. Pero al rechace, apareció Borja y puso el empate.
Con mejores sensaciones que otras veces, con más presencia en el área y acomodo a no tener la posesión, el Cartagena enfiló el túnel de vestuarios.
Ya en el inicio del segundo acto, los hombres de Julio César Ribas fueron víctimas de una de sus propias especialidades, y es que la presión a la zaga albinegra alteró el ritmo de los corazones en la grada y a punto estuvo el Marbella de sacarle partido. A los locales, por su parte, le costó reaccionar al juego de los de Javi Molina y pecaron en innumerables ocasiones de poca fortuna en la salida de balón, de nerviosismo y, sobre todo, del maltratar el cuero enviándolo al cielo de la ciudad portuaria en varias ocasiones.
Si bien es cierto que por momentos el partido se ralentizó por faltas y sustituciones, el Cartagena no puso, o no lo dejaron, meter velocidad a su juego: balones largos, pases internos a la nada y contínuos fueras de juego. A los locales se les escapaba el choque como consecuencia de la aparición de espacios atrás y la conquista de acomodo marbellí en el campo albinegro. Así, la concesión y el dominio rival protagonizaron gran parte de los segundos cuarenta y cnco minutos.
En los últimos compases del choque, el Cartagena tiró de aquello que le faltó durante gran partde los noventa minutos: oficio y garra en ataque. La entrada de Migue estabilizó; la de Chus Hevia, desequilibró. El espigado futbolista albinegro protagonizó los mejores intentos por conseguir la victoria con dos remates de cabezas: el primero se fue alto; el segundo, de plancha, pasó rozando el arco del guardameta Toni.
Julio César Ribas y sus hombres gozaron de buenos momentos para lograr los tres primeros puntos de la temporada, especialmente en la primera parte. Además, el librillo de principios se dejó ver sobre el césped: actitud, concentración, buen rendimiento y mejoría con respecto a otros encuentros preparatorios. El Marbella, por su parte, no dio síntomas de ser un equipo recién ascendido a Segunda B, y clarificó las intenciones del presidente ruso Alexander Grinberg por estar en la zona noble. Ahora, a los albinegros les tocará afrontar la gran carga de partidos que les espran, tanto en la competición doméstica como en la copa del Rey.