blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Fernando, Álvaro Marín, Javi Saura, Arturo, José Ángel Carrillo y otros jóvenes que vienen pisando fuerte en el Real Murcia son el resultado de un cambio de mentalidad. Sin el descenso administrativo, la mayoría de ellos seguiría en el Imperial, intentando dejarse ver, haciendo guiños al entrenador del primer equipo, pero los acontecimientos lo precipitaron todo y ahí estaban ellos, cinco chavales que en unos días han pasado de ser el futuro a convertirse en el presente, y, lo mejor, es que no les han temblado las piernas. Pero hay algo más.
Estos cinco murcianos, a los que se podría calificar como ´la Quinta de Aira´, representan un nuevo modelo de cantera, una política mucho más centrada en las categorías de iniciación, lejos de los grandes presupuestos y los múltiples fichajes que convirtieron durante varias temporadas al filial murcianista en un equipo atípico, en un contenedor en el que había de todo menos murcianos. Fueron años en los que los éxitos deportivos, especialmente la obsesión por ascender a Segunda B, se antepusieron a la formación de jóvenes que pasado el tiempo se pudieran convertir en una fuente de ingresos para la entidad. De hecho, para los ´cachorros´ granas no solo era un imposible llegar al primer equipo, donde han faltado entrenadores valientes, sino que el simple paso del juvenil al Imperial ya era un sueño.
La crisis económica, los cambios en la estructura del club y, sobre todo, el trabajo en equipo han posibilitado que el Real Murcia vuelva a cuidar y a mimar a su cantera. Y, aunque el camino será largo, los primeros resultados ya se están consiguiendo. Salvo Fernando, que llegó al club en la campaña 2010-2011 para incorporarse directamente al equipo de Tercera División; los otros cuatro, a los que se podría sumar Javi Muñoz y Simón, que entrenan habitualmente a las órdenes de Aira, han ido creciendo dentro de la casa grana, mamando los conceptos desde niños, hasta dar el salto al Imperial. Ya la pasada temporada, Javi Saura, Álvaro Marín y José Ángel Carrillo se convirtieron en fundamentales para Gregorio Marmol, quien no supo sacar lo máximo de un equipo joven, mientras que Arturo y Javi Muñoz pedían paso desde el juvenil. Otro que ha debutado a las órdenes de Aira y que se incorporó hace un año a la disciplina grana es el central Pibe, aunque en este caso el futbolista de 21 años nació en Torrevieja.
El salto de todos ellos al primer equipo, con el que entrenan diariamente, no ha sido acusado de momento por el Imperial, que con Paco García en el banquillo, ha sabido abastecerse con nuevos jugadores ´made in Región de Murcia´. Pero es que, además, los futbolistas con ficha del filial que entran en los planes de Aira han entendido perfectamente su función y si les toca jugar en Tercera lo hacen con la misma implicación y el mismo trabajo que si lo tuvieran que hacer con el primer equipo. Esa actitud a la hora de entender su rol y que ya ha sido demostrada por Pibe, Álvaro Marín, Saura y Javi Muñoz contrasta con lo ocurrido otros años. El caso más reciente, el de Eddy, quien, después de llegar a jugar en Segunda con Siviero, no aceptaba tener que bajar al filial cuando no era convocado por el técnico argentino.
Y, por el momento, los resultados no pueden ser más positivos. Los granas están invictos en el Grupo XIII y el domingo alcanzaron el liderato después de ganar al Yeclano. Clasificación que, teniendo en cuenta que hablamos del principal equipo de la Región y, por tanto, una cantera referente para los chavales de Murcia y alrededores, debería ser un habitual casi todos los años.
Pero, por el contrario, las únicas veces que se ha conseguido en los últimos tiempos, el éxito del filial no ha sido el éxito del Real Murcia ni, por tanto, de sus bases. A los pocos años de aterrizar en Murcia, Jesús Samper se puso como objetivo el ascenso del Imperial a Segunda B. Sin embargo, el camino elegido para conseguirlo fue el más atípico posible. Olvidando que lo que estaba entre manos era el filial, el penúltimo escalón de una pirámide, los responsables granas, liderados por José Antonio García Franco, como director deportivo, y Luis Casas, como secretario técnico, eligieron la vía rápida. Las grandes cantidades económicas invertidas por el presidente en la Fundación Real Murcia, encargada de controlar los gastos de toda la cantera, no fueron a parar a la formación y a la mejora de las bases, sino que se dedicaron completamente al Imperial. Así, pese a estar en Tercera, confeccionaron una plantilla a golpe de talonario y en la que las fichas de algunos de los jugadores alcanzaba los tres mil euros. Los dos primeros intentos acabaron en un rotundo fracaso, siendo el más doloroso el sufrido en junio de 2007, cuando José Miguel Campos se estrellaba ante el Villa de Santa Brígida. Fue un año después cuando el técnico mazarronero, con una plantilla formada por descartes de todas las canteras de España y en la que solo había siete jugadores formados en las categorías inferiores, pudo lograr el éxito.
Ni con la plaza asegurada en Segunda B, los responsables murcianistas cambiaron la mentalidad. El filial seguía ajeno a los conjuntos de las bases. Jugadores foráneos y con contratos por un año, lo que reforzaba la idea de que era un proyecto caro –aquella campaña 08-09 la Fundación tenía un presupuesto de 1,2 millones–, sin futuro y sin repercusión en el primer equipo.
De hecho, el tiempo fue pasando y de todos aquellos jugadores solo alcanzó el primer equipo el madrileño Juan Aguilera, indiscutible en el Real Murcia de Iñaki Alonso en Segunda B, aunque no llegó a un acuerdo para la renovación y finalmente se marcharía libre. Porque los casos de Sergio Escudero, quien tuvo que ver como Campos era destituido para disfrutar de la titularidad en Segunda, Kike García y Eddy, son diferentes. Aunque en distintas épocas, pero los tres llegaron en edad juvenil para reforzar al equipo de División de Honor, fogueándose posteriormente en el filial antes de alcanzar el último escalón.
Ahora, tras años por un desierto que ha supuesto más costes que beneficios –posiblemente el presupuesto del filial de Campos en Segunda B se asemejase mucho al que actualmente tiene el primer equipo–, las bases vuelven a antojarse fundamentales. Así lo entienden en el club y así lo ha captado José Manuel Aira. El técnico grana sabe que sus grandes fichajes pueden estar en la cantera, y para ello, algo que no han hecho los últimos entrenadores que se han sentado en el banquillo de Nueva Condomina, tiene un contacto diario con los técnicos del filial y del juvenil.