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José Manuel Aira apostó por el Real Murcia en el mes de julio y reafirmó su compromiso con el club en agosto. Sus convicciones por el reto que le proponía el club grana no cambiaron con el descenso. Ahora, cuatro meses después, el leonés ha llevado a un equipo por el que pocos apostaban al liderato del Grupo I. Ni él mismo esperaba estar en una situación tan positiva, pero considera que esto solo es la recompensa al trabajo bien hecho, al hambre y la ambición de la plantilla. Sin embargo, esto solo acaba de empezar, y Aira promete un «Murcia mejor cada día».
¿Verse líderes después de todo lo que ocurrió en verano es el primer triunfo de este equipo?
Vernos en pocas jornadas entre los primeros de la clasificación y ahora mismo líderes supone una motivación importante. Creo que es un empujón, un subidón de adrenalina para la plantilla, el saber que, a pesar de como empezó todo, con trabajo e implicación de los futbolistas se puede estar ahí.
¿Ha reiterado en varias ocasiones que ahora mismo lo que menos importa es la clasificación, pero esperaba este comienzo tan bonito?
Todos soñamos con cosas bonitas, no creo que nadie sueñe con algo malo. Yo confiaba en el trabajo que estábamos haciendo cada día, sabía que el equipo iba a competir, que el equipo iba a ser difícil de batir, que con nuestros defectos, que los tenemos, íbamos a poner las cosas difíciles. El cómo los futbolistas interpretan ese mensaje hace el resto. Siendo sincero no creía estar tan pronto en la parte alta, pero también creo que es la recompensa al trabajo diario que estamos haciendo y que los futbolistas están interpretando tan bien.
¿Qué es lo que más le ha costado en estos meses?
Lo que más me costó fue al principio estar pendiente a la misma vez de preparar los entrenamientos y de hablar con la gente de los jugadores que necesitábamos, de los puestos que había que reforzar. Esos diez o doce días antes del comienzo de la competición fueron los más difíciles, tanto por acumulación de trabajo como por estar en muchas cosas a la vez. Luego cuando empiezan los partidos todo va más rodado.
Usted llega para entrenar al Real Murcia en Segunda y acaba en Segunda B. ¿Cómo consigue cambiar el chip?
Fue muy fácil porque me gusta mucho lo que hago. Soy un enamorado de mi profesión, del futbol, y lo vivo con pasión. Entrenaría con la misma pasión y dedicación a un club profesional que al equipo de mi hijo que está en el prebenjamín. El cambiar el chip ha sido no fácil, pero sí sencillo y rápido. Para mí entrenar al Real Murcia en Segunda B es un paso adelante. Si cuando acabo en el Racing de Ferrol me hubieran planteado entrenar al Real Murcia en Segunda B, yo vengo corriendo. Porque creo que, con todos los respetos al Racing, no tiene la misma repercusión entrenar al Real Murcia que al Racing de Ferrol. Por lo tanto, todo eso y el reto de dar la vuelta a una situación complicada, me empujó a aceptarlo de manera relativamente fácil.
¿Su familia nunca le dijo vámonos de aquí?
Al contrario. Ellos, sobre todo mi mujer, me dijeron que de aquí no nos movíamos. Eso también ayudó a que me involucrase en dar la vuelta a la situación. Más allá de las convicciones que yo tenía, que eran las de quedarme y pelear, que llegues a casa con el descenso, con la tristeza y lo demás, y tu mujer y tus hijos te digan que de aquí no se quieren ir, pues no hay más vueltas que darle, sobre todo cuando lo dice la mujer (risas).
¿Todo lo que ocurrió durante el verano ha sido como un máster para usted?
Toda esta situación te hace crecer y exigirte. El pensar y el ver cómo puedes reconducir la situación, el dedicarle mucho tiempo, son experiencias que hacen crecer a una persona.
¿Cómo llevaba que todo el mundo fuese abandonando el barco, incluido su propio preparador físico?
Soy tremendamente respetuoso con las opiniones de los demás. Yo siempre les digo lo mismo, que para afrontar un reto tienes que estar motivado y creer, y si no lo estás es mejor que te marches. Esa fue la conversación con Javi (Javier Reyes), con el que conservo una amistad tremenda. Yo le dije que veía al Real Murcia como una oportunidad para crecer, el venía de otro nivel, de estar en Primera División, y a lo mejor era un paso para atrás, por eso le pedí que se lo plantease, pero que fuese sincero. Si estás, estás al cien por cien, y si no, es mejor que lo dejemos. Lo mismo que a él, les dije a todos los que tenía al lado.
Viéndolo de esa manera, se marcharon los que no confiaban y se fichó a gente con hambre. ¿Es ese uno de los secretos de este vestuario?
El hambre y la ambición son el secreto de todo grupo. Para que todo grupo triunfe tiene que tener hambre y ambición, y tiene que querer. Por unas causas o por otras había jugadores que tenían la oportunidad de seguir sus carreras en Segunda, y eso es respetable. Han venido futbolistas que ven al Real Murcia de la misma forma que yo, como una oportunidad para dar un paso adelante. Si a eso le sumas la unidad que tienen, la capacidad de trabajo, la complicidad que se ha instaurado en el vestuario, pues tienes los ingredientes para que las cosas funcionen. Luego hay otros factores que no se pueden controlar, que hacen que las cosas vayan mejor o peor, pero de momento esos factores también están de nuestro lado.
¿Hay futbolistas que todavía están por ver?
Siempre espero más de todos. Creo que a lo largo de la temporada habrá altibajos, jugadores que tienen más picos en su rendimiento, pero al final al futbolista tienes que exigirle para que, por muy bien que lo esté haciendo, dé un poquito más. Porque los jugadores tienen tendencia a acomodarse en una zona de confort y no puedes dejar que se instalen en ella.
¿Podremos ver a un Murcia mucho mejor, un equipo que haga disfrutar a la afición?
Siempre quiero que el equipo sea mejor. No hay equipo perfecto ni partido perfecto, pero lo que haces bien se puede mejorar y lo que no haces bien siempre es mejorable. En esa exigencia está el crecimiento de los equipos. Yo aspiro a que podamos ver a un Real Murcia cada vez mejor. A lo mejor dentro de ese crecimiento durante dos o tres semanas tenemos un Murcia peor de lo que estamos viendo ahora. Habrá de todo, pero la exigencia tiene que ser jugar mejor, defender mejor sin balón, ser más agresivos. Por eso en el día a día intentamos que el jugador sienta que hay que mejorar para conseguir los objetivos por los que peleamos.
¿Entiende a los que hablan de suerte en este inicio de liga?
No confío en la suerte. Esto es como cuando a Michael Jordan en una rueda de prensa le comentaban que últimamente todo lo que tiraba lo metía, en relación también a tiros libres, ya que, después de una época en su carrera en la que fallaba mucho, llevaba dos o tres años que no fallaba ni un tiro libre, y el periodista le decía que estaba teniendo mucha suerte. Jordan le contestó que «puede ser verdad que tengo suerte, pero que casualidad que cuanto más trabajo y más entreno los tiros libres menos fallo y más suerte tengo». Pues esto es lo mismo.
¿Ha hablado con el club de la posibilidad de reforzar al equipo en enero?
Ha salido en alguna conversación, sobre todo debido a la lesión de Eneko Satrústegui, pero hemos decidido que vamos a esperar a ver cómo llega el equipo al parón de Navidad y lo que podemos hacer en relación a la economía del club.
¿Tras las lesiones de Satrústegui y José Martínez, la línea defensiva sería la prioridad?
Las bajas de Eneko Satrústegui y de José Martínez, aunque esta no sea tan grave, nos han hecho daño. Teníamos una línea defensiva bastante completa y con diferentes opciones, y en ese sentido hemos quedado débiles. Pero no me gusta aumentar el número de jugadores por aumentarlo, así que solo ficharemos si surge algo superior o por lo menos que iguale lo que tenemos. Y si al final no viene nadie, pues tenemos a nuestro filial, que está haciendo una temporada magnífica.
¿Cómo se puede interpretar la salida de Arturo del once?
El caso de Arturo es el caso de cualquier jugador joven que llega al primer equipo. Tienen fases de rendimiento muy alto, sobre todo coincidiendo con los primeros partidos, y luego llega una fase en la que se estancan, no porque él baje sino porque los demás suben. Luego habrá otra fase en la que Arturo volverá a estar a un nivel alto. Hay que ir despacio, porque son las etapas de crecimiento de un jugador, y Arturo está pasando por esta fase, algo que le volverá a ocurrir muchas veces más en su carrera, y que tiene que responder ante ellas. En este sentido, estoy muy contento. Solo hay que ver los minutos que hizo el otro día, con la personalidad con la que salió y cogió el balón. Eso es lo que queremos de Arturo y de cualquier futbolista.
¿Por la juventud de Arturo, es un caso difícil de gestionar?
En este caso creo que no, porque Arturo es un chico con la cabeza muy bien amueblada y muy tranquilo. Además, creo que tiene un entorno que en ese sentido le ayuda mucho para bien. Es fácil tratar con Arturo, ayudarle desde mi posición y hablar con él. Es un chico tremendamente receptivo y esperemos que siga así, aportando lo que nos está aportando, ayudando y creciendo como jugador. Tiene un buen futuro por delante, luego todo dependerá de él y de los especiales que somos los entrenadores para ponerlo o no.