blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
La muerte el domingo por la mañana de un ultra del Deportivo de La Coruña después de una batalla campal entre los radicales gallegos y los del Atlético de Madrid ha provocado cierta conmoción en el mundo del fútbol, ya que en España no estamos acostumbrados a vivir episodios de este tipo, más propios de alguna liga sudamericana que europea. En cualquier caso, que sueceda algo así en la Región de Murcia sí que parece poco probale ya que, según informó ayer la cadena Ser, la Policía Nacional de Murcia tiene perfectamente controlados a los seguidores más radicales de prácticamente todos los clubes. En cualquier caso, los dos equipos con más relieve histórico de la Región, el Real Murcia y el FC Cartagena, cuentan con un apoyo de ultras que, según indicaron fuentes policiales, es casi insignificante comparado con otras comunidades en las que ciertos grupos organizados que utilizan el fútbol como excusa para sacar a relucir la violencia sí se han convertido en un problema de máxima gravedad.
Debido a que el respaldo social que tienen algunos clubes modestos como pueden ser La Hoya Lorca y el UCAM no es ni mucho menos comparable al del Real Murcia y el Cartagena, no es extraño que los pequeños encontronazos que han existido históricamente entre aficionados al fútbol en la Región haya sido en los Murcia-Cartagena.
Sin ir más lejos, tanto en Nueva Condomina como en el Cartagonova saben perfectamente quiénes de sus aficionados son los más peligrosos. Así, fuentes del Real Murcia explicaban ayer a este diario que en este caso concreto existe cierta calma en el coliseo grana. La centenaria entidad sabe que hay un grupo de personas que se autodenomina ultras, pero la vigilancia y el hecho de que compartan zona en el estadio con los peñistas parece que ha suavizado los ánimos de los que casi siempre están más alterados.
El mensaje que sí traslada el Murcia en este sentido es que la grada y los aficionados deben ser los primeros en denunciar al que se salte la Ley en un campo de fútbol, sin miedo a señalar a nadie con el dedo, «ya que sin la concienciación ciudadana es casi imposible controlar esto». El único temor que existe tanto en Murcia como en Cartagena es que los hechos ocurridos en Madrid puedan servir de 'moda' para algún descerebrado al que se le pueda ocurrir montar alguna quedada de este tipo.
En la otra parte del Puerto de la Cadena está Pencho Angosto, presidente de la Federación de Peñas del FC Cartagena, colectivo que reúne a 1.400 aficionados del club albinegro y quien afirmó ayer que todas las peñas que forman parte de dicha federación están perfectamente controladas y entre ellas no existe ninguna de tinte radical. «Nuestra norma es que hay que dejarse la política en la Rambla de Benipila. La mayoría de los enfrentamientos entre diferentes colectivos de seguidores llegan derivados por un componente político, que se enmascara con el futbolístico», señaló Angosto para poner de relieve que, como grupo organizado, no existen ultras en el actual FC Cartagena.
Dice que el Cartagena conoce «perfectamente» a todos los seguidores de la Federación de Peñas. «Somos 1410 y están registrados por la entidad». Ellos se califican como una «afición viajera», que apenas ha tenido problemas en sus desplazamientos «aunque siempre puede darse el caso de que haya alguien que ha bebido de más y se meta en un problema, pero nunca como colectivo. Partimos desde la base que los aficionados somos los primeros embajadores de nuestra ciudad y siempre hemos tratado de huir de las provocaciones o la violencia».
Los derbis entre Murcia y Cartagena de los últimos años, sin tragedias, sí que han servido de ejemplo de trabajo bien hecho en el sentido de no lamentar prácticamente ningún incidente. Todos los choques fueron declarados de alto riesgo, por lo que las aficiones estuvieron prácticamente controladas desde la salida de sus ciudades. A excepción de detenciones aisladas de seguidores de uno y otro bando por no atender las instrucciones, estos partidos han sido tranquilos. El tono entre las federaciones de peñas de uno y otro bando fue correcto y los derbis fueron vividos con pasión, pero sin incidentes reseñables. En 2010 uno de los autocares que desplazó a la afición murcianista resultó dañado, pero se trató de un grupo que viajó por su cuenta sin atender a las recomendaciones.