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blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS

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EL CARTAGENA A SEGUNDA

...Y veintiún años después, Cartagena se desgañitó en la madrugada con un cántico que resumía el logro: «¡A Segunda, oeee; a Segunda, oeee!...»; con un cántico que evocaba la capacidad del fútbol para unir a toda una ciudad, por encima de carthagineses o romanos, marrajos o californios, socialistas o populares, del Madrid o del Barcelona: «¡Vamos Cartagena, vamos campeón!»; con un cántico que sabía a gloria y que en el Muelle, ante el submarino de Isaac Peral, reivindicaba las dos décadas de sequía que ha sufrido la afición antes de la tormenta de júbilo por su ascenso a la categoría de plata: «¡Por fin llegó la hora / de cantar esta canción. / Ya estamos en Segunda, / en Segunda División!».
Tanto impregnó la victoria del Efesé el alma de los cartageneros que hasta la piel de la ciudad evidenciaba esa marca. Mientras el vendaval de euforia arrastraba a un gentío al puerto, todo en la noche se volvía blanco y negro: la fachada del Palacio Consistorial contra las cúpulas de zinc; las luces de las farolas contra sus postes; los adoquines de Alfonso XII Muelle contra las rayas del carril bici, pintadas hace poco como a posta; hasta las omnipresentes gaviotas, revoloteando en círculos contra el cielo oscuro y graznando su propio alborozo.
Pitó el árbitro a las nueve y cinco el final del partido en El Collao, y el pueblo fue en romería para pregonar su alegrón. Si Cartagena puede, quiere. «Yes, we can»; «Sí, podemos», venían a decir los hinchas al modo de Obama.
Lo decían con banderas, con bocinas, con tambores, con alguna trompeta, y siempre con las gargantas: «¡Cartagena, oeeee; Cartagena, oeeee; Cartagena, oeeee; Cartagena, oeee, oeee!».
En la Puerta de Murcia y la calle Mayor, los vecinos abarrotaban los bares tomando fuerzas para la llegada del conjunto de los pacos: del entrenador, Paco Jémez; y del presidente, Paco Gómez.
Y, con la voces quebradas aún por el grito apoteósico que desató el gol de Juan Pablo cuando las agujas del reloj apuntaban ya hacia la prórroga, dos seguidores se anillaron en un abrazo frente al Monumento al Procesionista. Y el diálogo de ambos sintetizó con llaneza la fe popular en que ésta sí iba a ser la temporada del ascenso y la comprobación de que al final todo era un sueño... porque todo era ya realidad.
DESDE AQUI ENHORABUENA POR SUBIR,UN SALUDO.
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