El Lorca, con su futuro todavía en el aire, empezó a trabajar en la mañana de ayer en el polideportivo La Torrecilla con nueve jugadores a las órdenes del técnico Beto Bianchi. Dos de ellos eran caras conocidas, el meta Miguel Torres y el delantero Jhonatan Mejía, y otros seis incorporaciones que estarán a prueba unos días hasta que el próximo sábado el entrenador brasileño decida, tras el partido contra el Jumilla, con quienes cuenta. El noveno es el fichaje Ignacio Lobera. Los que no estuvieron fueron Quintana, Perona, Nagore, Orlando, Raponi y Álex Fernández, jugadores que todavía tienen contrato en vigor y que continúan negociando con el presidente lo que se les debe.
En la primera sesión del día los nueve futbolistas trabajaron durante casi dos horas el aspecto físico, siguiendo las directrices de los preparadores Pedro López y Pedro Javier Moreno. En la segunda sesión, la de la tarde, que se llevó a cabo en el estadio Artés Carrasco, el protagonista fue el balón y en ella ya estuvieron presentes los defensas Marcos Suárez, central procedente del Melilla, y Pablo Suárez, lateral izquierdo ex del Águilas.
Por su parte, el técnico Beto Bianchi expresó que ésta iba "a ser una semana muy difícil" pero que confiaba en el proyecto."Espero que todo se solucione en los próximos días", dijo.