blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Cuatro expedicionarios aguileños, más un murciano, alcanzaron la cima del Mont Blanc el pasado 6 de julio, a las 10:15 horas. La expedición, formada por Justo Cruz, Antonio Pinar, Antonio Márque, Sebastián García, José García, Gregorio García (estos 6 de Águilas) y Jesús Ros (de Murcia), comenzó su aventura en Águilas desde donde partieron en dos coches hasta Chamonix, localidad francesa de alta montaña, cercana a los 3.000 metros de altura.
Los alpinistas, durante los días previos a la subida, se aclimataron ejercitándose en la cima del Mulacén y posteriormente se pusieron a prueba a bordo del teleférico que les llevó desde Les Houches hasta el Nido del Águila, lugar donde comenzó la escalada.
Los montañeros, durante la primera jornada, hicieron parada en el refugio de Tête Rousse para, al día siguiente, emprender la marcha y alcanzar un desnivel de 1.000 metros hasta alcanzar el refugio de Göuter donde pasaron parte de la tarde y principio de la noche. A las dos de la madrugada los alpinistas comenzaron la ascensión y alcanzaron su objetivo seis horas más tarde. Por el camino, el frío entumeció las manos y los pies de los aguileños. Ya al amanecer los alpinistas contemplaron un paisaje de una belleza indescriptible. La cuna del montañismo estaba a sus pies. Los inmensos glaciares amenazaban la integridad de los aguileños que con su esfuerzo e ilusión lograron coronar la cima del Mont Blanc con la bandera de Águilas. Alrededor de las ocho de la mañana, entre risas y lágrimas, los expedicionarios se abrazaron. Después de ocho días de viaje y dos días y una noche de ascensión habían conseguido su objetivo.
Esta inolvidable aventura entrañaba para los cuatro aguileños diversas dificultades. Una de las más importantes era la gran diferencia de temperatura entre la base de la montaña (el día de la ascensión el termómetro marcaba unos 20º) y la cima (sobre los -10º el día en el que la alcanzaron) lo que implica una diferencia térmica de entre 30º en el mejor de los casos. Además, el último medio kilómetro de escalada está ubicado sobre un glaciar móvil de entre 20 y 35 metros de profundidad lo que obligaba que la ascensión fuera mucho más lenta de lo normal. El riesgo de aludes y desprendimientos se acentúa en esta zona poniendo en peligro las vidas de los alpinistas.
Justo Cruz, uno de los expedicionarios, explica con emoción que cuando lograron alcanzar la cima del Mont Blanc, vivió una mezcla de sentimientos muy distintos. “Por fin habíamos alcanzado nuestra meta. El reto ya estaba conseguido. Fue una mezcla de alegría, lágrimas, agotamiento, orgullo y superación”. Justo añade que a la expedición fueron en total siete alpinistas de los cuales dos por problemas no pudieron alcanzar la cima. “Queremos agradecer al Ayuntamiento de Águilas y al Patronato Deportivo Municipal su apoyo tanto económico como moral. Ellos también han formado parte de nuestra aventura”.