blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Blaise Pascal (1623-1662), científico y filósofo francés y genio matemático dijo una vez lo siguiente: «Lo último que uno sabe acerca de una tarea es por dónde empezar». Pues bien, este filósofo de cabecera de Javier Martínez, propietario del FC Cartagena, ya se lo anunciaba hace cuatro siglos al abogado valenciano. Pero éste desoyó su recomendación, ya que ha tardado casi tres meses para reflexionar cómo hay que atacar la crisis galopante del club albinegro.
La fórmula aplicada a partir de ahora es austeridad y ambición, no sabemos si a partes iguales, pero con los parámetros empresariales que rigen la vida de Martínez.
La comparecencia ofrecida por el dueño y administrador único de Sporto Gol Man 2020 deja a muchos sin las respuestas a las preguntas que se hacían y con una sensación de que Martínez trata de ganar tiempo y adeptos a su proyecto en el FC Cartagena.
Insiste en que la gente debe dejarlo hacer y tener paciencia, de ahí que insistiera en una frase en francés «Laissez faire, laissez passer», algo así como ´dejen hacer, dejen pasar´ y la frase en francés se completa como ´el mundo va solo´, algo que, por otro lado, no se le puede aplicar al club.
Javier Martínez asegura que llega «solo» a este club, «pero cuento con la participación de todos».
Su reto es tener un presupuesto equilibrado «pero sin perder la competitividad. Espero que nos clasifiquemos para el play off cuanto antes y si es primeros, mejor, pero debemos ahondar en una economía real y sostenible. Hemos de apostar por la autogestión y la autofinanciación», y de paso anuncia un recorte de gastos. «Para lograr todo esto hay que aplicar el sentido común. Capacidad de trabajo, talento, actitud y suerte. Creo que tenemos mucho potencial para conseguirlo», añade el propietario.
Y es que no se corta a la hora de valorar como «quiebra técnica» la situación en la que se encuentra la entidad albinegra. «Me encontré a un club enfermo, pero no sabía toda su realidad», que según él pasaba por «un problema con la Agencia Tributaria muy gordo; un conflicto jurídico laboral con cuatro exjugadores, otro con Kelme –la casa que nutre de prendas deportivas al FC Cartagena y a la que se le debe dinero–; hay deudas atrasadas que amenazaban incluso con el corte del teléfono; no hay libros mercantiles; la tienda está infrautilizada aunque considero que es una buena idea; la cantina aún no sabemos qué, pero también está infrautilizada, al igual que la activación de patrocinios o cierta reticencia municipal de ver qué pasa aquí, nóminas atrasadas, etc».
Reconoce que se han dado durante su periodo en el FC Cartagena «minicrisis absurdas» y añadía que el club está «infrautilizado y no se está gestionando bien».
Añade Martínez que alrededor del club se genera «cierta tendencia al fatalismo y eso no es bueno, pero la potencialidad que hay es suficiente para cargarse ese fatalismo con hechos», subraya el dueño de la entidad.
Dice que han hecho un 1,5% de lo que deben, «pero confío en hacer el 98,5 % restante. «Hemos estabilizado el tránsito de una temporada a otra; presentaremos una propuesta a la Agencia Tributaria; hemos renovado con la firma Kelme con un pago a cuenta y hemos llegado a un acuerdo con los cuatro jugadores a los que debíamos dinero. Se han pagado atrasos con todas las cajas de las taquillas, hemos diligenciado los libros y cobrado un pago pendiente de la RFMF. Vamos a pagar este mes de junio las cantidades debidas de las nóminas a jugadores, entrenadores y empleados».
Insiste en que la afición es «un valor intangible» y que su aportación es tan importante o más que la que haga su empresa.
No habla de un proyecto palpable, de jugadores, renovaciones ni entrenador. Prefiere dejarlo para los técnicos y sucesivas reuniones con sus trabajadores y reconoce que se siente defraudado «por el hecho de que denunciaran los futbolistas, pero es cierto que arrastran un pasado tormentoso y lo he entendido».