blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
El que se hace presidente de un equipo de fútbol lo hace por sentimiento, negocio o capricho. En el caso de Paco Gómez, lo primero está descartado. Solo hay que escuchar lo que dice -en privado- y su alergia a pisar una ciudad a la que nada le une, salvo sus 90 minutos en el palco del Cartagonova cada quince días. Últimamente también se atreve -en público- a llamar «chorizos» a grupos de aficionados, insultar a los peñistas y faltarnos al respeto a algunos de los periodistas cartageneros que cubrimos la actualidad del club. Gómez, como pasa con muchos otros presidentes del fútbol actual, no ha 'mamado' desde pequeño los colores del club que preside. Y se nota.
Descartado el amor por la camiseta, en estas esperpénticas tres últimas semanas, en las que Gómez nos ha 'regalado' todo un decálogo de lo que nunca se debe hacer si quieres recuperar la confianza de una afición deprimida, el empresario de la Vega Baja tenía la oportunidad de demostrar de una vez por todas si el Cartagena es para él un negocio o un capricho. Y se ha quitado la careta.
Paco Gómez se tragó su orgullo y llamó a Quique Pina para venderle el club. Comieron juntos hace diez días y cerraron un principio de acuerdo, 'bendecido' por el Ayuntamiento. Pero cuando estaba a punto de cedérselo (era un buen negocio), a Gómez le salió su vena de hombre rico. Y demostró que el FC Cartagena es su capricho. Prefiere seguir mandando y hacer las cosas a su manera, aunque eso le cueste seguir perdiendo dinero. Habló con Mariano Sánchez y colocó a Fran de Paula, empleado del capitán en Pinatar Arena, como cabeza visible de un proyecto que será más de lo mismo.
Paco Gómez lo tiene claro. Ni Pina ni nadie rebañará en su plato. Si el Cartagena resucita, será con él. Si el Cartagena muere, será con él. Hay indicios que asustan. A Gómez, con fama de buen gestor en lo económico, cada vez le cuesta más rascarse el bolsillo. Todavía no ha presentado las cuentas del ejercicio 11-12 y la 'púa' con Hacienda supera ya los 3 millones de euros. La deuda que ha generado supera ya ampliamente la provocada por Manzano y Oliver juntos. Al menos, hay una buena noticia. Se ha desmontado de una vez por todas esa mentira de que sin Paco Gómez no habrá fútbol en Cartagena. Sin él, sí hay futuro. No obstante, si la deuda con Hacienda sigue descontrolada, todo será más difícil.