El dopaje no es sólo un problema que afecta al deporte profesional. El aficionado también ha caído en las garras de la trampa y el fraude competitivo. Con los casos de Alberto Contador y Marta Domínguez aún latentes, la Policía catalana detuvo ayer a siete personas, acusadas de integrar una red que proporcionaba sustancias dopantes (EPO, nandrolona y hormonas de crecimiento) a deportistas aficionados: culturistas, ciclistas, triatletas, nadadores y maratonianos. Entre los arrestados está un antiguo ciclista profesional del Kelme, Jordi Riera.