Por la mínima y de penalti logró el Granada ganar al Águilas, tras un encuentro donde el equipo visitante se mostró superior al conjunto local, muy luchador toda la tarde aunque sin efectividad ante el marco contrario. La defensa del Granada se impuso siempre en las acometidas del Águilas en ataque, en las que creó poco peligro. Sin embargo, la corta ventaja en el marcador del conjunto visitante puso emoción e interés, sobre todo en la segunda parte.
El partido comenzó con dominio alterno, el Águilas jugando con mucha animosidad intentaba alcanzar una misión casi imposible, dominar a un rival superior que conforme pasaban los minutos se fue adueñando de la situación y cuando se rondaba la media hora de juego se adelantaba en el marcador por medio de Lucena al cabecear un balón en el área pequeña.
Muy pronto se produciría el segundo gol visitante al pitar el colegiado un riguroso penalti que se encargó de marcar Tariq en el minuto 35. El delantero visitante, jugador del Águilas durante tres temporadas, lo celebraba de manera desproporcionada y eso provocó que el público local le pitara el resto del partido cada vez que tocaba el balón.
Antes de llegar al descanso se produjo la oportunidad más clara del Águilas de todo el partido cuando Sivori se encontró con un balón al borde del área y en posición desmarcada, pero su lanzamiento se marchó por encima de la portería.
La segunda mitad comenzó con una jugada en el área visitante en la que el portero José Juan no acertó a recoger un balón que dejó a los pies del defensa Azpilicueta, un regalo que el jugador local aprovechó para marcar el gol del Águilas en el minuto 50, esta situación daba otra dimensión al partido. El Águilas buscó el 2-2, pero le faltaron cualidades y fuerzas para poner en apuros a su rival.