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Mariano Sánchez le tocó vivir ayer uno de los días más complicados en la carrera de un futbolista. Ese en el que toca sentarse detrás de un micrófono y confirmar que ya no habrá más partidos, entrenamientos ni goles. Que, después de toda una vida dedicada en cuerpo y alma al fútbol, esto se acaba. «Pensaba que iba a ser una rueda de prensa tranquila y ahora estoy un poco nervioso. Está claro que este día, tarde o temprano, tenía que llegar. Y ya ha llegado», fueron sus primeras palabras, justo antes de que las primeras lágrimas comenzaran a aparecer en su rostro. Justo antes de que la voz se quebrara por completo. La emoción le superó y se tomó un tiempo para continuar. «Son nueve años en un club que me ha dado todo. Es el cariño de una ciudad y de una afición que nunca podré corresponder porque, aunque lo he intentado con todas mis fuerzas, siempre queda esa sensación de que se podía haber hecho algo más», añadió como pudo.
El capitán del Cartagena hizo oficial en la sala de prensa del Cartagonova lo que ya era un secreto a voces. De hecho, él mismo reconoció que a lo largo de la temporada ya había dejado «entrever» que este sería su último año como futbolista profesional. «Aunque no quería hacer mucho ruido», reconoció. Ayer, sin embargo, le tocó confirmarlo rodeado de compañeros, amigos y de familiares. Y no le fue fácil. Han sido nueve años como jugador del Cartagena –la mayoría de ellos como capitán–, aunque anteriormente vistió las camisetas del Mar Menor y del Alcoyano, entre otros clubes. Ayer sus primeras palabras fueron para su familia. «Quiero darles las gracias sobre todo a ellos porque han sido los 'sufridores' de estos años que no les he podido dedicar. Mi mujer, mis hijos, mis padres, mis hermanos... Pero creo que ha merecido la pena», añadió el de San Pedro del Pinatar, que tuvo palabras de recuerdo para mucha gente, incluidos directivos, entrenadores, o excompañeros como Sívori, presente en la despedida.
Y es que nadie quiso perderse el adiós de un símbolo del Cartagena en la última década. Paco López, presidente del club, Cristina Bustillo, gerente, Pedro Reverte, director deportivo, Fran de Paula, expresidente y su socio en Pinatar Arena, Txiki, exjugador del Cartagena, o Javi Matía, futbolista del Futsal Plásticos Romero, con el que le une una gran amistad. Tampoco faltaron sus personas más cercanas, su familia, en un día tan señalado.
Mariano colgará las botas a partir del próximo 30 de junio. Antes todavía le queda un reto pendiente: dejar al equipo de nuevo en Segunda División. «Voy a pelear a tope por este último objetivo. Aquí he pasado los mejores años de mi vida y quiero dejar al club donde se merece. Además, esta plantilla se merece un ascenso», apuntó, para también recordar que es el único futbolista de la actual plantilla que sobrevive del anterior ascenso, logrado hace ya cinco años en Alcoy. «Esta plantilla se merece vivir un play off como el que vamos a vivir. Aquí solo lo he vivido yo como jugador. Y un ascenso es algo que te llevas para el resto de tu vida. Es algo único. Y hay que pelear a muerte para conseguir eso otra vez».
Con 36 años cumplidos, el centrocampista entiende que es la hora de colgar las botas. Ese es el principal motivo de su retirada, según confirmó él mismo. La edad. «Yo lo tenía decidido desde principios de temporada. Mi mujer lo sabía desde el primer día, pero no se lo creía. Las etapas pasan y la mía ha pasado. Quería retirarme siendo útil para el equipo y creo que de momento lo estoy siendo. Mis obligaciones personales también me dicen que ha llegado la hora. La vida sigue y el Cartagena sigue, que es lo más importante».
Muchas cosas han cambiado en el club desde su llegada en el verano de 2005. «Entonces éramos 2.000 socios y ahora somos 5.000», apuntó un Mariano que se lleva consigo más de 300 partidos jugados como albinegro. «El club está por encima de las personas y esperemos que pronto se duplique esa cifra de abonados y que el equipo esté donde se merezca estar», añadió.
«Cuando llegué me encontré un club muy distinto al que ahora dejo. Me encontré un club enorme. Para mí era como un sueño poder vestir esta camiseta. Con compañeros como Sívori, que era mi capitán. Había un proyecto súper ambicioso para ascender cuanto antes, pero pasamos años complicados. Teníamos buenos equipos, pero, por un motivo o por otro, no conseguíamos el ascenso. Pero luego llegó en Alcoy y tuvimos la suerte de vivir una de las etapas más bonitas del fútbol cartagenero. Ahora estamos en una etapa de transición», señaló.
Para Mariano, la clave y el futuro del Cartagena pasa por «la unión de todos los estamentos de la ciudad y de las escuelas de fútbol».
«Necesitamos la ayuda de todos para que el club tenga la estabilidad que no ha conseguido en todos estos años y debemos trabajar en equipo, coon un fin común. El futuro del club pasa por la unidad de todos, especialmente de las escuelas deportivas de la ciudad. El referente tiene que ser el Cartagena. Y hasta que no se entienda eso por parte de los directores de todas las escuelas no iremos en esa dirección. Para mí eso es básico. Esa es la cimentación de todo».
Por supuesto, el todavía capitán del Fútbol Club Cartagena tuvo unas palabras de recuerdo para los aficionados: «Les doy las gracias por todo el cariño que me han brindado en estos años. Ese es el mayor premio que me llevo». Después reconoció que en la ciudad portuaria ha pasado «los mejores años» de su «vida», por lo que no fue nada fácil tomar esta decisión.
Muchos ven a Mariano Sánchez como futura cabeza visible del Cartagena en un futuro a medio-largo plazo. Él, sin embargo, quiso ayer aclarar que no es algo que tenga precisamente en mente, al menos de momento. «La verdad es que ser presidente del club no es algo que tenga en mi cabeza a día de hoy. Eso sí, uno nunca sabe lo que puede pasar en un futuro, pero lo veo muy complicado». De momento se va con la cabeza alta y lágrimas en los ojos. Aunque todavía le queda el reto de dejar al equipo «donde se merece», en Segunda División.