No pudo ser, el Estepona sigue siendo un hueso duro de roer para el Caravaca. El empate frente a los esteponeros dejó, sin embargo, un buen sabor de boca en los aficionados locales que hasta hace un par de semanas no sabían si el equipo de la Ciudad de la Cruz saldría adelante y que ayer pudo comprobar que en poco tiempo se ha trabajado con intensidad y acierto para confeccionar un conjunto digno de la categoría.
En la primera parte el juego y las ocasiones estuvieron repartidas, siendo la más clara un saque de falta al borde del área visitante que ejecutó magistralmente Soldevilla estrellándose el balón en el larguero. La primera ocasión fue para el Estepona en el minuto 13, también en una jugada a balón parado.
El equipo de Paco Pliego superó los nervios iniciales y empezó a desplegar su juego por todo el campo. Gavilán estuvo a punto de marcar al rematar, de cabeza, una falta botada por Carlos Rivera. Los locales reclamarían penalti tras un derribo de Rojas dentro del área visitante que le costó la amarilla al delantero caravaqueño, decisión que fue muy protestada por la grada.
Tras el descanso fue el conjunto local el que más arriesgó haciéndose con el dominio del esférico y del juego de ataque. Los defensas visitantes se emplearon con contundencia para intentar frenar las internadas de Adrián y Elías, que serían sustituidos a falta de diez minutos por Andrés y Javi de la Rosa.
Hasta cinco ocasiones claras de gol dispuso el equipo de Paco Pliego para abrir el marcador, pero ninguna de ellas se materializó. Rivera, Rojas, Soldevilla, Atila y Pelusa gozaron de sendas oportunidades para batir al meta visitante pero ninguno de ellos logró meter el balón entre los tres palos. El canterano Atila, que jugó de lateral derecho, se fue al ataque y en una jugada personal a punto estuvo de lograr transformar en gol su lanzamiento desde fuera del área que Alejandro desvió a córner con una gran estirada.