blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
El Caravaca se llevó un derbi que desnudó las carencias de los dos equipos. Fue demasiado premio para un equipo que no tuvo ambición y que esperó el error del rival para marcar en su primera llegada a portería. Era el minuto 79. Hasta ese momento, el Caravaca tiró de manual y fue desarrollando los pasos académicamente correctos de un equipo fuera de casa. Estuvo ordenado, no hizo florituras y abusó del pelotazo. El Águilas jugó ese partido durante la primera mitad. La tarde pintaba aburrida.
En la segunda parte, los blanquiazules subieron líneas y aumentaron el ritmo. Fue echando hacia atrás al equipo del conservador Miguel Rivera. A los 49 minutos, una buena jugada colectiva entre Rafita, Marc Martínez y Sivori estuvo a punto de cambiar el signo del partido, con un derechazo del vasco que desvió a corner el meta caravaqueño. Pero el guión del encuentro cambió a falta de once minutos. Hasta ese minuto 79, el Águilas fue acumulando méritos para que el gol llegara por una cuestión de tiempo y paciencia. Más aún, cuando el Caravaca se quedó con un jugador menos. Pero la suerte y las prisas se toparon en el objetivo blanquiazul. Tras otra buena jugada colectiva, el balón llegó a Luky, dentro del área, con todo a favor. Su disparo encontró el cuerpo de un defensor. Mientras todo el mundo protestaba una posible mano, el Caravaca montó un contragolpe mortal. La defensa tiró mal el fuera de juego y Dioni se encontró sólo ante Javi Soto. Cuando lo tuvo enfrente, le regateó y empujó el balón a la portería. El destino del partido fue injusto con quien más luchó por ganar.
Tras esta derrota, el Águilas vuelve a los puestos de descenso y con un balance de dos victorias en doce partidos. No obstante, las sensaciones son peores a los números: da la impresión que el Águilas no escapa del descenso pese a que los jugadores lo dan todo en cada partido. La desesperanza es ahora el principal enemigo de un equipo en peligro de depresión.