Lance del partido disputado ayer en el Juan de la Cierva de Lorquí. m. gonzález
Esto parece no tener fin. El último en la tabla y con atisbos de no cambiar mucho. El Ciudad se vio superado por un Granada que además de más oficio, también mostró mejor condición física.
El equipo rojinegro acusó el partido de Copa y ya ve como el último puesto lo lleva a una realidad que nadie quería ver, y es que este equipo es más limitado de lo que muchos pensaban, y de no cambiar mucho las cosas lo van a pasar muy mal. Lo cierto y verdad es que no tiene pegada alguna y esto lo ha llevado a ser el farolillo rojo de la categoría.
Una primera mitad en la que el conjunto andaluz dejó atisbos de lo que tiene en su plantilla: una buena defensa, un centro de campo con actitud y mucha clase y arriba, a diferencia del Ciudad, sí tiene artillería pesada. Esas sensaciones se concretaron y dieron la razón a unos y a otros. En el enésimo balón que el Granada envió a Benítez, allá por el minuto 52, este se fue de su par y empalmó un zurdazo al que Zapata no pudo responder.