La falta de jugadores obliga a los técnicos a utilizar a los porteros reservas como futbolistas de campo
El CF La Unión se ha metido esta semana en puesto de descenso en el Grupo IV de la Segunda B. Su derrota, en casa, contra el Melilla por 1-2, unida al triunfo del Roquetas, le ha colocado cuarto por la cola. El problema del equipo unionense no se reduce al aspecto deportivo sino que abarca bastante más, apuntando directamente a su delicada situación económica, que es la culpable de buena parte de esos males que luego se traducen sobre los terrenos de juego.
No hay dinero en tesorería y los pocos jugadores que quedan en su plantilla, después de la fuga masiva que se registró aprovechando el mercado invernal, no cobran desde hace tres meses. El cambio de presidente poco ha repercutido, hasta el momento, en conseguir una mayor estabilidad en el club.
Ante esa escasez de jugadores, el tándem técnico que dirige a este equipo formado por Simón Ruiz y Claudio Carsi, que recogieron el testigo que había dejado Machuca tras su destitución, se han visto en la necesidad de recurrir a los dos porteros reservas para incluirlos en las convocatorias como si fueran jugadores de campo, mientras Emilio es el único portero que juega como tal. Juan Carlos y Daniel son los otros dos guardametas de la plantilla de La Unión que hace quince días en Jaén y este último domingo en casa, se sentaron en el banquillo como suplentes de jugadores de campo. De momento no han tenido la oportunidad de debutar haciendo funciones fuera de la portería, pero tal como está el panorama lo pueden hacer en cualquier momento.
«Tenemos solo 18 futbolistas de los que tres son porteros», apunta Claudio Carsi. Antonio, que se marchó al Lorca Atlético y Quinín, que lo hizo al Burgos, fueron los últimos jugadores que abandonaron la disciplina unionense. A estas dos bajas hay que unirles, lamentablemente, las de Baños y Quinín, lesionados de gravedad y que prácticamente han dicho adiós a la actual temporada.
Con tan escaso número de efectivos en cuanto ocurre algún percance, como en el último desplazamiento a Jaén, donde se perdió 2-1, entre lesionados y sancionados solo se pudo confeccionar una lista con los once jugadores del equipo inicial, dos porteros y Diego Aller, este como era el menos lesionado de todos, aunque estaba 'tocado,' también estuvo en Jaén.
En una situación tan caótica como la que atraviesa este equipo hay otro caso que llama poderosamente la atención. Se trata del futbolista Valdeolivas que tiene el tobillo derecho lesionado, pero está jugando porque no le duele al correr, solo cuando golpea el balón, así que la solución que se ha encontrado es la de que utilice nada más que el pie izquierdo.
Pepe Murcia, director deportivo del equipo, espera que la Comunidad Autónoma pague un dinero que está prometido y que serviría para aliviar en algo la situación económica, pero de momento el capítulo de ingresos prácticamente es nulo.
«Por las lesiones de Baños y Quinín que son de larga duración se nos autoriza poder incorporar a dos nuevos jugadores, pero aunque tenemos los nombres de esos candidatos, ¿cómo vamos a traer más futbolistas si no podemos pagarles a los que tenemos?», dice Murcia.
A mediados del pasado mes de febrero el empresario unionense José Francisco Beltrán asumió la presidencia del equipo tras llegar a un acuerdo con los anteriores propietarios, Andrés y Miguel Marcos. Se trata de una persona que conoce el mundo del fútbol y que anteriormente ya había sido presidente de este equipo. De momento y mientras se encuentra alguna inyección económica está asumiendo todos los gastos que originan los desplazamientos del equipo y haciendo frente al pago de los derechos de arbitraje.