blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Pese a la lejanía entre ambas ciudades, las relaciones entre el Melilla y el Cartagena siempre han sido muy buenas, dentro y fuera del campo. Cuando unos han tenido que ayudar a otros, lo han hecho. Eso no pasará este domingo, ni mucho menos, ya que los hombres entrenados por Juan Moya, un militar retirado que el año pasado volvió al club tras siete años entrenando a juveniles y equipos de Tercera de Melilla, quieren prolongar su buena racha y mantenerse en zona de 'play off'. Y los cartageneros, sumar su primera victoria en Liga lejos del Cartagonova y, si es posible, acceder ya a un puesto de privilegio. Son los objetivos normales cuando solo estamos en la sexta jornada del campeonato, empezando el otoño.
Pero cuando Melilla y Cartagena cruzaron sus caminos en primavera, cerca del verano y cuando la Liga agonizaba, siempre demostraron ser buenos amigos. Hoy por mi. Y mañana por ti. Algunas veces incluso hubo recompensa económica de por medio. Todo empezó un 19 de mayo de 2002. Era la última jornada de aquella Liga, el último partido de la era Manzano. El uruguayo Roberto Álvarez, que había sido futbolista del Melilla en los años 80, era el secretario técnico de aquel 'Cartago' y, junto a Crispi y Chechu Delgado, formaba el trío de entrenadores del equipo que firmó la peor segunda vuelta de la historia del club. Ganó un solo partido de los 19 que jugó en esa segunda parte del campeonato 2002/03.
Pese a su nefasta racha, el 'Cartago' se había salvado del descenso el domingo anterior. Y el Melilla, que necesitaba ganar para eludir el descenso directo y jugar el 'play off' por la permanencia, se puso en contacto con Roberto Álvarez para hacerle una tentadora oferta: «os pagamos el viaje a Melilla en avión y la estancia aquí si os dejáis ganar».
4-0 y gracias
El Dos Hermanas, el Linense, el Algeciras, el Sevilla B y el Díter Zafra también estaban metidos en la pelea por la salvación y los directivos cartageneros sondearon a todos los clubes implicados en busca de alguna prima que aliviara la complicada situación en el 'Cartago'. Los jugadores llevaban sin cobrar desde el mes de enero. Pero ninguna oferta superó a la que hizo el Melilla y el partido fue un paseo para los jugadores norteafricanos, que ganaron por 4-0. Y gracias. Pablo Ancos, portero de los cartageneros, salvó media docena de goles. Y el técnico melillense, Sánchez Montoya, tuvo que decirle a sus jugadores que pisaran el freno en el minuto 52, cuando José Carlos anotó el 4-0.
La situación se repitió tres años después, un 29 de mayo de 2005. Ambos equipos se veían las caras en el Álvarez Claro. El Cartagena, con Juan Ignacio Martínez en el banquillo, se había salvado la semana anterior. Y el Melilla, que en esa campaña 2004/05 estaba dirigido por el recientemente fallecido José Luis Montes, tenía una remota posibilidad de meterse en la Copa del Rey del siguiente curso. Aunque sus opciones eran escasísimas, la RFEF obligó a que el partido se jugara a la misma hora que otros en los que estaba en juego clasificarse para la Copa. Y, por si acaso, ganaron los norteafricanos con mucha facilidad (2-0) en el partido de despedida del meta Yepes y en el que Marcos Güill se lesionó de gravedad.
Prima de 24.000 euros
Dos años más tarde, el que necesitaba ayuda y estaba en apuros era el FC Cartagena, que acababa de despedir a José Luis Montes tras una decisiva derrota contra el Águilas de Anquela (2-1) y buscaba meterse en el 'play off' de ascenso de la mano del técnico interino Juan Francisco Alcoy. El equipo de los Sívori, Molist, Sabino y compañía se había desplomado en abril y ya no dependía de sus propios resultados.
Así las cosas, Paco Gómez tuvo que primar a los futbolistas del Melilla en la penúltima jornada, para que éstos -entrenados por José Diego Pastelero- vencieran al Córdoba y dejaran en bandeja la cuarta plaza a los futbolistas del Efesé. El Melilla, en mitad de la tabla, ya no se jugaba nada. Un 19 de mayo de 2007, los melillenses ganaron de manera sorprendente en Córdoba (1-2, con goles de Sufián y Chota) y se repartieron los 24.000 euros de prima que les entregó el dueño del Cartagena.
Fue un dinero tirado a la basura por Paco Gómez, ya que al día siguiente -en Córdoba se jugó un sábado por la noche y el Cartagena jugó el domingo por la mañana- sus futbolistas fueron incapaces de ganar en Almendralejo y la derrota frente al Extremadura (2-1) dejó sin opciones al Cartagena. El Córdoba primó esa mañana a los futbolistas del conjunto extremeño.
Son historias de la relación entre Cartagena y Melilla, dos clásicos de la Segunda B que en los últimos años han jugado también algunos partidos increíbles, de poder a poder, y sin nada raro alrededor. El más sorprendente fue el disputado en el Cartagonova el 13 de abril de 2008, con Pichi Lucas en el banquillo y la promoción de ascenso en juego.
Adelantó Molist a los locales en el minuto 82 y los tres puntos parecían ganados para los de casa. Pero el visitante Moncho, quien había entrado en el campo en el minuto 84, marcó dos goles para el Melilla en el tiempo añadido. El segundo de ellos llegó tras un alucinante contragolpe de siete atacantes de los norteafricanos contra dos defensores del Cartagena. Y el equipo de Paco Gómez, otra vez, dijo adiós al ascenso.