blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
El Fútbol Club Cartagena es un circo. Cada día que pasa, el ridículo es mayor. El escarnio empieza a ser insoportable. Y la única persona que puede frenar esta locura es Paco Gómez. Pero o no quiere, por venganza. O no puede, por desinterés. Pasan las semanas -cuatro ya desde el 'Caudalazo'- y el proyecto 13-14 no arranca, a pesar de que ayer fue presentado Luis Tevenet. La primera comparecencia del entrenador llega por el empeño personal de Pedro Reverte, quien de esta manera quiere alejar los fantasmas de una posible liquidación del club y, de paso, meterle un poco de prisa al que manda.
Pero la realidad es que detrás de Tevenet no hay nada. No hay presidente. No hay jugadores. No hay campaña de abonados. No hay pretemporada. No hay amistosos. No hay una estrategia para recuperar a los cientos de aficionados que han prometido en el último mes no volver a pisar el Cartagonova mientras Paco Gómez sea el presidente. En definitiva, el equipo de nuestras vidas sigue secuestrado. Desesperante.
El presidente no quiere saber nada del club de fútbol al que salvó de una muerte segura hace diez años. En todo este tiempo, ha borrado la deuda de casi tres millones que dejaron Manzano y Oliver. Eso hay que reconocérselo. Pero ha generado otra deuda mucho mayor. Él dice que ha puesto más de 7 millones de euros de su bolsillo y que alguien tendrá que devolvérselos algún día. A eso hay que sumarle lo que le debe a Hacienda. ¿Salvó Gómez al club de la desaparición hace una década para enterrarlo ahora él?
Paco Gómez ha prescindido de Paco López, su mano derecha en los últimos cinco años, y se ha puesto en manos de la Concejalía de Deportes para que le saquen de este lío. A Gómez le han dicho que todo se solucionará, si se aparta y pone de presidente a Chencho Martínez. El asesor fiscal del club es un tipo inteligente y honesto, pero no tiene experiencia en el mundo del fútbol. Además, parece difícil que tenga autonomía. En la concejalía creen tenerlo todo controlado. Y atado. Se equivocan. Esto no es serio.