blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
El vestuario, en Benipila. Y el piso, justo al otro lado de la rambla, en la Alameda. O, como muy lejos, en Nueva Cartagena. Futbolistas que se entrenen por las mañanas y que sean vecinos normales y corrientes por las tardes. Es la 'recomendación' que el FC Cartagena ha hecho a los futbolistas que han llegado este verano a la entidad. Así, los nueve jugadores que han aterrizado aquí en los últimos días están buscando piso en edificios muy cercanos a su principal centro de trabajo, el estadio Cartagonova, aunque también entrenarán bastante en el polígono Cabezo Beaza y en las instalaciones del Pinatar Arena. No es una obligación vivir en Cartagena, aunque el club les ha dicho a todos que, en igualdad de condiciones, lo ideal es que sean vecinos de la ciudad en la que trabajan.
Hay que recordar que uno de los pocos focos de inestabilidad que hubo la pasada campaña en el vestuario albinegro tuvo su origen precisamente en el lugar de residencia de los jugadores. Cuando Pacheta llegó a la caseta y descubrió que 12 de los 22 futbolistas albinegros vivían a más de 50 kilómetros de Cartagena, se echó las manos a la cabeza. Algunos, como Hugo Álvarez o Perona, residían en Murcia. Florian, en Torrevieja. Cañadas y Óscar Rico, en Elche. Y Tonino, en Guardamar del Segura (Alicante). Pato, el primer técnico, también vivía en Elche. Y había más casos en el plantel.
Cuando llegó Pacheta -quien se dejó ver desde el primer día por toda la ciudad-, impuso dos cosas: sesiones dobles de trabajo dos días a la semana y la obligación de que todos los futbolistas descansaran en Cartagena la noche previa a los partidos de casa. Teniendo en cuenta que 12 de los 22 jugadores de la plantilla vivían fuera del municipio, la medida no gustó a la mayoría. Además, normalmente, a los futbolistas no les gusta tener que entrenarse por las tardes.
Por eso, Pacheta hizo la vista gorda en el asunto de los sábados por la noche y dejó que todos durmieran en su casa, cuando el partido del domingo fuera en Cartagena. Pero, a cambio, fue inflexible en el tema de las dobles sesiones. De este modo, los jugadores que tenían su residencia fijada en Murcia y Elche tenían que estar en Cartagena desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde. Y eso se convirtió, a la larga, en un problema.
«Es algo natural»
«Nosotros, como club, ni imponemos ni obligamos a nada. Si acaso, podemos recomendar. Nuestra filosofía es acercar el club a la ciudad y, por ello, estamos encantados de que los jugadores vivan dentro de la ciudad. Pero no es una norma que nosotros vayamos a imponer. Lo que está sucediendo es algo natural y lo que estamos comprobando es que lo de que ellos vengan a vivir a Cartagena cae solo, por su propio peso, sin la intervención del club. Vivir fuera es gastar dinero en gasolina y tiempo en desplazarse», explica a 'La Verdad' el presidente ejecutivo del club, Fran de Paula.
«El año pasado se llegó a acuerdos puntuales con jugadores que tenían casa propia cerca de aquí y no pasó nada. Ahora, las cosas han cambiado, y todos vienen de fuera. Están buscando pisos cerca del estadio, ya sea en la Alameda o en la zona de Nueva Cartagena, e incluso muchos van a compartir casa, para ahorrar gastos», añade Fran de Paula.
Ilusionados
Tres de los nuevos fueron ayer presentados en pleno casco histórico, junto al Monumento al Procesionista, en una calurosa mañana en la que muchos cruceristas, sin saber de qué iba el asunto, quisieron hacerse fotos incluso con los futbolistas albinegros, alertados por la presencia de cámaras de televisión. El más solicitado fue el central Carlos David, que tiene 27 años y procede del Melilla. «Todos los que hemos venido y los que siguen del año pasado estamos con muchas ganas para estar lo más arriba posible», comentó el futbolista extremeño.
«Vengo a aportar mi trabajo y a que, con mi ayuda, el club llegue a una categoría superior, que es lo que merece. El Cartagena es un grande en Segunda B y su historia dice que debe estar más arriba», comentó el que fuera canterano del Valencia durante seis años. «Hice un buen año con la selección autonómica de Extremadura y me ficharon. Al Valencia se lo debo todo», afirmó.
Carlos David no quiere que le comparen con Hugo Álvarez. «Me han hablado muy bien de él y sé que acaba de fichar por el Jaén, pero yo no vengo a sustituir a nadie. Tampoco creo que parta con ventaja porque Rueda y Fernando Martín lleven tiempo sin jugar. Son dos grandísimos centrales, de una categoría superior a la que se encuentran», dijo. «Suelo marcar cuatro o seis goles por temporada y espero que esta campaña no sea menos, aunque hacer tantos no sea mi rol», acabó diciendo el ex defensa del Melilla.
Por su parte, De Lerma, centrocampista también extremeño de 28 años y que viene del Nástic de Tarragona, indicó que llega «con mucha ilusión y compromiso para que este club esté donde merece, una categoría más arriba», destacó «el buen entorno» que tiene el club y que si se compite «bien día a día, el objetivo del ascenso va a llegar». «Me considero más organizador que pivote defensivo y tengo llegada al área rival, pero también puedo hacer labores de contención», comentó sobre sus características.
Mientras, Antoñito, sevillano de 25 años, es un jugador polivalente de banda derecha que procede del Écija y que admitió que recala en «un club muy importante» al que aportará «mucha pelea y entrega, además de compromiso y velocidad en el juego. Es un club histórico que era mi prioridad y cuando me hicieron la propuesta de venir, no me pensé el fichaje. La llamada de Tevenet fue la que hizo que me decantara por venir aquí este año». Por último, Tomás Martínez Pagán representó en el acto a la Junta de Cofradías. «Apoyamos este nuevo proyecto del Cartagena y ojalá que todo salga de maravilla este año», apuntó.