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La de González Sobrino, por un lado, y González Madrid y Bolarín, por otro, son las dos propuestas de compra que maneja Paco Gómez.
La deuda del FC Cartagena con Hacienda es de 2,5 millones de euros. No paga desde hace 24 meses.
Sí o no. Pero ya. Todas las cartas están encima de la mesa y ya no tiene sentido demorar más tiempo la decisión final: si vendes, compro. Si no vendes, me vuelvo por donde he venido. Así están las cosas entre Paco Gómez, presunto vendedor del FC Cartagena, y Sergio González Sobrino, presunto comprador. Hoy se ven las caras por segunda vez en sus vidas, en el despacho profesional que el primero tiene en Espinardo. Y de esa cita debe salir un principio de acuerdo. Si en las próximas 48 horas las posturas no se acercan lo suficiente como para hablar de un trato casi cerrado, la operación embarrancará de manera definitiva. Y no se hará.
González Sobrino quiere ser muy prudente en sus declaraciones. No va a molestar a Paco Gómez, un hombre imprevisible cuando está sentado en una mesa de negociación. El madrileño no quiere meterle prisas públicamente, pero si esta semana no se cierra el acuerdo, todo habrá terminado. González Sobrino entiende que meterse en la segunda quincena de enero sin ningún avance importante en la negociación es contraproducente para todos, especialmente para el cuerpo técnico y los futbolistas, quienes están dando la cara desde el mes de agosto y ahora necesitan calma para preparar los importantes duelos ante La Hoya Lorca (19 de enero) y Albacete (26 de enero).
En este sentido, el presidente ejecutivo del Efesé, Fran de Paula, también quiere que esta historia se cierre ya. «El club está cerca de poder cambiar de manos y queríamos comunicarlo nosotros. Llevamos trabajando más de tres meses en esta y otras opciones con el permiso de la propiedad actual», contó De Paula cuando anunció que González Sobrino venía para quedarse con el Cartagena.
Pero él no decide. «La decisión la tiene que tomar Paco Gómez. Es su club y él debe elegir. Pero cuanto antes se haga todo mejor será para que haya tranquilidad y el equipo pueda seguir como hasta ahora», añadió el presidente ejecutivo, quien seguirá en su puesto pase lo que pase hoy. Su figura es fundamental, tanto para Paco Gómez (si sigue) como para González Sobrino.
¿Cuál es la clave de la cita de esta mañana entre González Sobrino y Paco Gómez? «Él quiere vender y yo quiero comprar. Las dos posturas están muy claras y yo soy optimista. Pienso que la operación se va a hacer. Pero también sé que Paco [Gómez] no va a dejar el club en manos de cualquiera. Está estudiando el tema y está viendo quién soy yo. Yo estoy contento, ya que toda la documentación que le he pedido me la ha mandado y tengo un profundo conocimiento de cómo están las cosas en el club. Sé lo que se debe y a quién se debe», explicó ayer González Sobrino a este periódico.
Otras ofertas
Un rápido vistazo a las áreas de negocio de Montana Group, la compañía que dirige González Sobrino, sirve para poner en duda la capacidad económica del empresario que quiere comprar el Cartagena. Una inmobiliaria y un servicio de empeño de vehículos son sus principales activos. La pregunta está muy clara. ¿Tiene solvencia González Sobrino para hacerse cargo de un club de fútbol de Segunda B? «Si viene otra persona y aporta más de lo que yo puedo aportar, pues perfecto. Lo importante es traer a Cartagena al mejor inversor posible. Pero está claro que Paco [Gómez] ha rechazado todas las propuestas que ha tenido, que han sido varias, menos la mía. Esa evidencia está ahí», responde el propio González Sobrino.
Sobre el aval de 3 millones de euros que hay que presentar en Hacienda, indica que «hoy en día hay muy poca gente que tenga 3 millones de euros en su cuenta del banco. Hay muchos que dicen que los tienen y que los van a poner, pero luego ni tienen el dinero ni lo ponen. El de Hacienda es un escollo importante, pero lo puedo arreglar. Conozco bien el tema y hay muchas formas de pignorar la deuda. No va a ser un problema y creo en serio en la viabilidad del club, tanto en Segunda B como, por supuesto, en Segunda A».
El principal problema que tiene el FC Cartagena es su deuda de 2,5 millones con Hacienda. En 2010, Paco Gómez firmó un acuerdo con la Agencia Tributaria, que le concedió una moratoria hasta 2017 para liquidar este débito. Hasta enero de 2012, el aún dueño del Cartagena afrontó los pagos trimestrales que firmó en su día. Pero se cansó de pagar al fisco y en los últimos 24 meses Hacienda no ha recibido ni un céntimo del FC Cartagena.
Por último, González Sobrino sabe que un grupo de cartageneros, liderados por Juan González Madrid y Andrés Bolarín, también están negociando con Paco Gómez. «No me preocupa que haya otros posibles compradores. Insisto en que mi objetivo es darle viabilidad al club y mejorarlo, si es posible. Paco [Gómez] no va a dejar el club al primero que pase. Estamos hablando del sentimiento de una afición y queremos avanzar y dar pasos en firme», dice el madrileño.