blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Así, intentó traerse el Toledo a Cartagena, con la idea de dejar morir al Cartagonova FC y fundar el Ciudad de Cartagena. Empezaba de cero y se ahorraba el millón de euros. No pudo trasladar el Toledo por problemas burocráticos y quiso recuperar ese dinero puesto en la AFE, con la intención de marcharse de Cartagena para no regresar nunca más. Pero Manzano y el entonces edil de Deportes, Alonso Gómez López, llevaron a cabo una operación de última hora, que bordeó los límites de la legalidad, y obligaron a Gómez a quedarse con el club cartagenero.
El millón de euros fue a los bolsillos de los futbolistas del año de Luis Oliver, quienes no habían cobrado en toda la temporada, y el club se libró de una desaparición segura. O, al menos, de un descenso administrativo a Tercera División. De esa forma tan estrambótica inició su etapa en Cartagena Paco Gómez. Y es algo que el de Jacarilla jamás ha perdonado a Manzano.
33 millones
Diez años después, y tras poner más de 7 millones de euros de su bolsillo, Paco Gómez se encuentra en una situación muy parecida a la de aquel verano de 2003. Está deseando largarse para no volver nunca más. El cuerpo le pide dejar morir al FC Cartagena y olvidarse para siempre del fútbol. Pero sus asesores, fundamentalmente Manolo Grau, le han dicho que se olvide de esa idea que ronda por su cabeza desde la negra tarde del Caudal.
Y la clave de todo está en los terrenos que el dueño del club tiene en la zona de Santa Lucía. Hace ya nueve años, su compañía, el Grupo Invercón, compró la vieja fundición de plomo que había allí a la empresa liquidadora de los terrenos de la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya, la alemana Metaleurop. Gómez pagó casi 33 millones de euros y se hizo con 1.600.000 metros cuadrados pertenecientes a la antigua fábrica. Su intención era levantar allí el barrio más moderno y exclusivo de Cartagena, el que conseguiría que por fin la ciudad se abriera al mar por la zona de Santa Lucía.
El tiempo ha pasado y Peñarroya está exactamente igual que cuando Gómez la compró. La alcaldesa, Pilar Barreiro, nunca ha mostrado una predisposición especial a la hora de negociar con Gómez. Es más, ha alardeado públicamente de que ella, al contrario de lo que hicieron otros muchos alcaldes del país durante el 'boom' urbanístico, nunca ha mezclado ladrillo y fútbol. Con el anterior edil de Urbanismo, Agustín Guillén, Paco Gómez tenía buen rollo. Guillén, muy 'futbolero', era un asiduo al palco del Cartagonova. Y en algunas ocasiones pareció que lo de Peñarroya iba a despegar. No fue así.
Con el actual edil de Urbanismo, Joaquín Segado, Gómez apenas tiene contacto, ya que éste no va nunca al Cartagonova. Y el de Jacarilla no pisa casi nunca Cartagena. No obstante, los asesores de Gómez le han recordado que no debe irse de la ciudad hasta que haya hecho un buen negocio en Peñarroya. En estos tiempos de crisis, construir allí un barrio de lujo es una quimera. Y la mejor salida puede ser una venta. Tal y como están las cosas, vender Peñarroya por el dinero que a él le costó sería un éxito para Paco Gómez. Y, para eso, necesitará apoyos políticos en el municipio.
Así las cosas, Gómez no puede dejar tirado ahora al Ayuntamiento. Olvidarse del fútbol cartagenero sería dar un paso en falso. Y por eso se ha apoyado tanto en las últimas semanas en el edil de Deportes, Diego Ortega. Y en su segundo, Jesús Cruz, las personas en las que el dueño del Efesé ha confiado para acometer importantes cambios estructurales en la entidad albinegra. Ya ha caído el director general de los últimos cinco años, el ilicitano Paco López, y habrá más variaciones en el organigrama del club.
Sin presidente
El principal problema ahora mismo es que Chencho Martínez, la persona que Gómez, Ortega y Cruz habían elegido para el puesto de presidente, tiene bastantes dudas. Sus jefes en la Agencia Tributaria le han recomendado que no entre en el consejo de administración que tiene como único miembro al Administrador Único, Paco Gómez. Legalmente puede hacerlo, pero consideran que sería un problema para Martínez tener que compatibilizar su trabajo diario como funcionario de Hacienda con el de presidente del FC Cartagena. Y Martínez no va a complicarse la vida.
Mientras tanto, el edil Ortega se ha apartado de las negociaciones, una vez que tiene constancia de que el FC Cartagena se ha inscrito en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y participará en la próxima Liga de Segunda B. Como el club no tiene deudas con la RFEF y la Comisión Mixta AFE-RFEF aún no ha anunciado oficialmente si hay o no denuncias por imgago de la plantilla 12-13, el Cartagena no está obligado a depositar en la jornada de hoy ningún aval bancario. Le sirve con pagar los 3.000 euros de inscripción. Eso sucederá esta mañana.
Ortega cree que la labor de su departamento -asegurar la participación de un equipo de Cartagena en Segunda B- ya ha terminado, y que lo demás corresponde al ámbito interno del club. No obstante, fueron Ortega y Cruz los que propiciaron el encuentro de Paco Gómez y Chencho Martínez en su finca de Villena. Y fueron ellos los que le dijeron al dueño del club que Martínez podría compatibilizar su puesto de presidente con su puesto de funcionario en la Agencia Tributaria.
Así las cosas, con Martínez a punto de renunciar al cargo, lo más normal es que Paco Gómez siga en el puesto de presidente y que nada cambie en la cúpula de la entidad. Algunos de sus colaboradores le han aconsejado que tenga un gesto hacia la afición, nombrando presidente honorífico a algún exfutbolista. Veteranos como Perico Arango, Alejandro Sagarduy o Juan Huertas son muy queridos por los seguidores más fieles. Sea como fuera, da la sensación de que todo han sido fuegos de artificio y en el Cartagena todo va a seguir funcionando al ritmo de Paco Gómez.