blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Iba a ser esta mañana. Así lo habían concertado a comienzos de semana, pero finalmente la reunión entre el dueño del FC Cartagena, Paco Gómez, y el posible propietario a corto plazo, Sergio González Sobrino, ha quedado pospuesta para la semana próxima. El tema a debatir son las condiciones del traspaso de poderes, lo que uno pide y el otro también. Parece que el principal escollo, el aval de los 2,6 millones de euros de deuda con la Agencia Tributaria, será fácilmente salvable, al menos así lo ha reconocido el empresario madrileño esta semana en unas declaraciones realizadas a Onda Regional.
Ahora bien, aunque la temporada está muy bien encarrilada en el aspecto económico, el club aún deberá hacer frente a algunos pagos en el último tramo de la competición y es ahí donde ahora hay que saber cuánto está dispuesto a poner sobre la mesa el futuro comprador.
Aunque desde el club se guardan con mucho sigilo estos datos, es probable que la cifra a invertir en estos momentos sea superior a los 200.000 euros para que no haya impagos ni denuncias al acabar la temporada.
Sergio González tiene que poner sobre la mesa este dinero si quiere ser propietario y desde la entidad tratan de facilitarle las cosas con una apertura de la campaña de abonados para la segunda vuelta, con el fin de recaudar algo más de dinero y que al inversor no le sea tan costoso este primer paso.
No obstante, para que su entrada sea un hecho no tiene otra que enseñarle a Paco Gómez que su propuesta va en serio. No cabe lugar a la especulación.
El empresario madrileño debe ser muy consciente de que no va a disponer de ayudas públicas para mantener su proyecto. Ni Comunidad Autónoma ni ayuntamiento de Cartagena han dado ni un euro este año –eso sí, por diferentes motivos– y además tampoco se espera que el respaldo del gobierno municipal sea mayor en 2014 del que en 2013 estaban dispuestos a conceder –100.000 euros–. González Sobrino, si finalmente se decide, apostará todo a una carta: el ascenso a Segunda División le supondría haber acertado con su decisión, ya que llegaría entonces el dinero de la LFP y otros ingresos atípicos de publicidad, abonados, etc, que solventarían la temporada y le harían, siempre con un buen plan de trabajo, recuperar algún dinero de lo invertido.
No ascender esta temporada supondría un fracaso económico y un auténtico quebradero de cabeza para un emprendedor que allá donde ha estado o pretendido estar no ha aguantado demasiado tiempo cuando tenía que soportar económicamente él el peso de las deudas.