El blanquiazul Aday salta en la disputa de un balón. El Lorca Atlético perdió la imbatibilidad en la tarde de ayer ante el Ceuta por uno a dos en un partido que tuvo dos caras bien distintas pero que por juego y ocasiones se puede considerar como justo. Dos penaltis de patio de colegio cometidos por Aarón y Goyo permitieron al Ceuta remontar un partido pese a jugar con un hombre menos toda la segunda parte.
El choque pudo cambiar en el primer minuto de juego cuando Jaime fue derribado en el borde del área visitante por Mansilla siendo este el último jugador. El colegiado le perdonó la expulsión.
Por lo demás, el partido fue soso y muy aburrido con exceso de juego directo por lo que el balón no circuló por el centro del campo. Las defensas siempre se mostraron muy superiores a los atacantes y las ocasiones de gol no existieron. El público se aburría hasta que llegó la acción del gol lorquinista. Corría en el minuto treinta y tres Alves vio el desmarque de Sebas por la izquierda quien recibió en carrera y cuando se plantó ante Fock, le batió con una gran definición. Fue el despertar del letargo, ya que el choque permitía más de un bostezo.
Las únicas acciones en las que se podía pensar que llegaría algún gol eran en los balones parados de saques de esquina o faltas laterales, más por la indecisión de los porteros que por el acierto de los jugadores de campo.
La cosa se puso mucho mejor para los lorquinos cuando en una acción infantil el visitante Baigorri fue expulsado antes del descanso. En la segunda parte ocurrió todo lo contrario a lo que se podía pensar. El equipo lorquino no supo jugar con un hombre más y desde el banquillo daba la impresión de que el técnico Benigno Sánchez no movía las piezas de la forma adecuada.
A los nueve minutos del segundo acto el defensor local Aarón cometió un penalti de alevines que no desaprovechó Guzmán, logrando el empate.
El Lorca lo estaba haciendo muy mal y a los jugadores se les veía muy nerviosos, lo que se presagiaba lo peor y aun jugando con un hombre más los presentes firmaban el empate.
Pero los despropósitos lorquinistas todavía no habían acabado ya que a falta de siete minutos para el final, Goyo empuja de una forma descarada a Mansilla en un saque de esquina. Esta vez el penalti lo lanzó Seguro marcando y dando los tres puntos a su equipo de una forma merecida.
En el tiempo añadido, el local Casabella pudo empatar en un balón colgado, pero el remate a placer se fue alto.