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blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS

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Pleno en el gran torneo de la Región

LOS GANADORES

Premios 'scratch'
Antonio-López-Alanis y Lara García-Forrest
Premios senior
José A.Hernández Muñoz y Mª Ángeles Moya
1ª categoría caballeros
José Velasco (41). José Ángel Díaz (36).
2ª categoría caballeros
Antonio Moreno (39). Enrique Roldán (39).
Categoría damas
Serina Rueda (43). Mª Carmen Garre (31).
'Drive' más largo
Francisco García y Lara García-Forrest.
Bola más cercana
Vicente López y Virtudes Gómez.

El propio padre del actual complejo de La Manga Club, el americano Gregory Peters, escribió hace unos años para 'La Verdad' y para su torneo, que «el campo Sur, mi orgullo y alegría, se construyó tanto para profesionales como para 'amateurs'». Eran los inicios de los años 70, y 40 años después, el recorrido sigue siendo toda una referencia para 'pros' y para aficionados. Y es que a los buenos recorridos como a los buenos caldos o a los buenos amigos, les sienta bien la edad.

Atrás han quedado aquellas incipientes primeras palmeras. Aquellos 3.000 ejemplares que se plantaron y que recuerda perfectamente Patricio Cantalapiedra, quien fuera el encargado de la obra. En La Manga Club «se trabajó con mucha prisa y con mucho dinero, el de los americanos» -contaría Patricio a este medio-, para llevar a cabo el sueño de Peters. «Concluimos el Norte y el Sur en 11 meses, con tres estaciones de bombeo, 14 lagos, puentes en las ramblas y 3.000 palmeras traídas expresamente para su plantación. No se ha batido ese récord». Fue una obra de gran envergadura que contó con el californiano Robert Dean Putman como arquitecto. Este fanático de golf ('handicap' 1 como jugador), impresionado por la ubicación del que hoy es uno de los resort más reconocidos internacionalmente, declararía por aquel entonces: «Una tierra rica y un clima ideal nos han permitido sembrar las mejores combinaciones de hierbas, árboles y arbustos. En realidad es mucho más un jardín que un campo de golf (una afirmación que hoy algunos siguen sosteniendo). Yo estoy seguro -continuaba diciendo Putman- que cada deportista que tenga la oportunidad de mirar esta gran extensión de verde, se dará cuenta por qué el construir La Manga Campo de Golf, ha sido para mi una experiencia inolvidable».

 

Las palmeras

En este jardín se disputó el pasado día 25 de mayo, una nueva edición (y van seis) del que muchos sostienen es uno de los mejores torneos de la Región. El 'Torneo de Golf de La Verdad-La Manga Club' (LV-LMC). Y es que en un escenario soberbio es mucho más sencillo todo. En él, las longevas palmeras fueron testigos de los errores, aciertos y algún que otro bolazo en propio tronco (que de todo hubo), de los jugadores que se dieron cita en la prueba. 120 golfistas inscritos y lista de espera hasta última hora. Así que cuando el cohete sonó para dar la salida, el campo estaba lleno hasta la última bandera; se doblaron 11 hoyos. ¿Juego lento? No. Aquí el mérito fue de los jugadores que no acumularon en su mayoría ni demoras ni pérdidas de tiempo innecesarias. En el ambiente, además de una cómplice climatología (cielo algo cubierto, agradable temperatura y una ligera brisa), una actitud muy extendida de «he venido a disfrutar» de los jugadores, que hizo que todo rodara, no solo la bola. Muchos piensan que las palmeras han estado allí siempre. Pero fueron plantadas una a una. Como lo fueron los 'greens' del Sur, por las cuidadosas manos femeninas de las lugareñas. No sería hasta 1985 cuando esta planta arbórea se convertiría en parte del logotipo de 'La Manga Club'. Desde aquel año, la imagen ha sufrido algunas modificaciones de color, de tipografía, de leyenda, pero sin abandonar ya esta silueta, símbolo indiscutible de que uno está pisando el resort murciano. Este año y en justo tributo a esa imagen, el trofeo del torneo de LV-LMC daba protagonismo a esta monocotiledónea. Un homenaje también a los hombres y mujeres que han paseado bajo sus sombras.

Los jugadores

Detrás de cada jugador una historia, detrás de cada golfista una motivación. 'Clásicos' de la prueba como Enrique Pérez de los Cobos, Maravillas Capel o su marido Ramón Rueda, de los primeros en inscribirse todos los años a pesar de que el trofeo se les resista. De los Cobos ya ha solicitado una plaza para la edición de 2014 y pone nota gastronómica -como ya es habitual en los torneos-, al avituallamiento y el cóctel. «Un 9,25. Que sepas que algunos querían que subiera nota -nos dice-, pero no os doy matrícula para que mejoréis, si es posible». Jugadores los hubo 'de la casa' como Pedro Díaz, Cosme Bergareche o Juan A. Hernández Cañadas, pero también Luis Cerrada, Bartolomé Ródenas o Manuel Saura, entre otros del Club Carthago, del que también hubo presencia femenina: Clara Boza, Mercedes Sánchez, la incombustible Conchita Gómez, Pilar Portela o Heide Wiss. En las primeras partidas el maestro Pepín Liria, que declaraba recientemente que entre «el golf y los toros hay muchas similitudes. Yo soy un gran defensor de la colocación, del ritmo, del temple, del desgire, que es como un pase de pecho; después, la concentración (...). Yo a los chavales se lo explico. Una buena faena si no metes una buena estocada... no vale para nada; un buen recorrido, un buen 'drive', un buen hierro a 'green', como no metas el 'putt'... no vale de nada». El maestro (handicap 4.3) quedó tercero en la clasificación 'scratch' liderada por Antonio López-Alanis.

De la tierra y de 'Torre Pacheco' se inscribieron Mariano Jiménez, Fernando Martínez, Manuel Cortés, Juan Salvador Soto, que vino con 'caddie' incorporado -su sobrino Adrián Soto- o Lara García-Forrest, la flamante campeona 'scratch'. También del campo municipal, Emilio A. Pérez Ferrer, que «por primera vez en 9 años de juego», contaba apesadumbrado, tenía que retirarse a causa de unas molestias físicas. No fue el único con dolores. Conchita Gómez y Pedro Montoya, jugaron medicados para poder mantener el ritmo.

Los hubo que vinieron de Altorreal, de Lorca, de Abarán (como un motivado Vicente José López), de clubes de costa y de interior, de Alicante, de Madrid, de Albacete -cuatro fantásticas parejas de matrimonios y amigos- y hasta de Castellón, donde viajaría el premio senior femenino; en la bolsa de María Ángeles Moya. El masculino se quedaría en casa y en manos de otro asiduo al torneo, José A. Hernández.

Los hubo encantados de que le tocara con mujeres, caso de Joaquín Santa Elena, aunque ellas reconocieron que enseguida les puso en antecedentes de que «soy un hombre casado»; los que apuntaban buenas maneras como Juan Manuel Ruiz, Luis Jiménez Diez de la Lastra o José Olmos o los que directamente se definían como «¡somos malos!», como exclamaría Enrique Conti, compañero de Juan Antonio Lorca, Mariano Hernández o Juan Manuel Soria. Pero todos, con un mismo empeño en pasarlo bien; en «disfrutar». Como reconocía Manuel Costoya que por primera vez disputaba el torneo LV-LMC y pisaba el campo Sur. Ningún pero. «Todo positivo. Buena compañía, buena climatología, una buena organización, un buen campo. De él te diría lo primero, que está muy bien cuidado y lo segundo, que no siendo un campo fácil es un campo limpio, de amplias calles y vegetación que no interrumpe el juego». Manuel hizo en el Sur «¡mi mejor salida en mucho tiempo! Fue en el hoyo 11. Traspasé unas palmeras y la bola desapareció; no fuimos capaces de encontrarla. Ahora ríe. ¡Es el único pero que puedo ponerle al torneo!» Costoya promete volver. Y es que este jardín sigue sin defraudar a nadie.

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