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Es uno de los ídolos de la afición cartagenera. Pero a Nicolás Raimondi (Montevideo, 1984) ya solo le sujeta su pasado, los cuatro goles que hizo la temporada pasada para que la 'efesemanía' soñara con una permanencia que no llegó. Su actual campaña en el Efesé, en la que estaba llamado a ser uno de los referentes del equipo, está siendo un verdadero desastre.
Más allá de los números (0 goles en 202 minutos en Liga y 1 gol en 410 minutos en la Copa Federación), al uruguayo le perjudican -y mucho- las sensaciones que viene dejando en las últimas semanas. Para Pato apenas contaba y al final fue hasta lógico que se 'desconectara'. Pero lo de ahora es más difícil de explicar. Pacheta le dio toda su confianza y el futbolista no ha sido capaz de corresponder a la misma.
Su ausencia en el entrenamiento de anoche fue la noticia más destacada en el regreso al trabajo de la plantilla albinegra, en la Ciudad Deportiva Gómez Meseguer. Resulta que a Raimondi, quien no viajó a Lepe por decisión técnica, le infiltraron el lunes factores de crecimiento para prevenir futuras lesiones y ha tenido que estar tres días a reposo. Hoy se entrenará ya con sus compañeros, aunque parece muy difícil que entre en la convocatoria para el partido de este domingo frente al Sevilla Atlético. En este sentido, el 'modus operandi' de Pacheta siempre es el mismo: quien se pierde sesiones de entrenamiento por lesión o molestias durante la semana no entra en la lista para el encuentro del fin de semana.
Mejoría psicológica
Ocurre que Raimondi, quien ha tenido lesiones en la rodilla, los isquiotibiales y un tendón en los últimos meses, sigue teniendo algunas molestias, por lo que en el cuerpo médico le han puesto un calendario de sesiones de infiltraciones para que el uruguayo no vuelva a 'romperse'. Creen que incluso es bueno para él, en el aspecto psicológico, que se lleve a cabo esta tarea de prevención con él. Tiene miedo a lesionarse.
En el club están poniendo de su parte para recuperar a un futbolista que tiene unas características perfectas para el juego que usa Pacheta. Pero este no es el año del uruguayo, quien pasó una pretemporada agónica. Él mismo reconoció que no pudo soportar el calor y la humedad de los meses de agosto y septiembre y que, por eso, su pretemporada fue muy deficiente. Y a raíz de esa carencia en el trabajo físico previo a la Liga le fueron llegando las lesiones, una detrás de otra.
El problema ya no solo es su estado físico. Hay más cosas. Florian (14 goles) es insustituible en este equipo y él solo podría optar ahora a quitarle el puesto a Perona (6 goles). Pero el valenciano está en un buen momento de forma y, además, Pacheta quiere ir metiendo poco a poco en el equipo a Álvaro García, quien acaba de finalizar su proceso especial de puesta a punto. Eso provocaría que Raimondi se convirtiera definitivamente en el cuarto delantero de la plantilla albinegra.
Además, Pacheta terminó muy disgustado con el nivel que el gigante de Montevideo ofreció la semana pasada en el partido que supuso la eliminación del Efesé de la Copa Federación (3-3 con el Tenerife B). Es verdad que marcó su primer gol de toda la temporada y que apenas había descansado la noche anterior porque su esposa había dado a luz la víspera del partido, pero al técnico del Cartagena no le gustó nada lo que vio. Con 3-1 a favor, Raimondi falló una oportunidad clamorosa.
Las agresiones a Akinsola y Calle ya están olvidadas, pero lo de Albacete marcó un antes y un después para Raimondi. Aquella mañana, Pacheta puso al uruguayo y dejó en el banquillo a Perona. Desde entonces, Raimondi siempre ha estado fuera del campo y el valenciano sobre el césped. En el último mes, Raimondi se ha quedado en la grada dos veces (en las salidas a Loja y Lepe) y solo ha jugado 35 minutos en el Cartagonova (25 frente al Sanluqueño y 10 contra la Balona).
En cualquier caso, él mismo es su primer crítico. «Habría entendido perfectamente que me quitaran la ficha en enero y que el club no contara conmigo para la segunda vuelta. A veces creo que es un regalo que Dios me dio el poder estar en un lugar como Cartagena», confesó Raimondi hace unas semanas.