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Nicolás Raimondi (Montevideo, Uruguay, 1984) es un hombre destrozado. La imagen que dio el domingo en el Carlos Belmonte fue patética. Pero ni él se reconoce en ella ni sus compañeros creen que se ajusta a su forma de ser. El uruguayo es un chico noble, tranquilo y educado. Pero el vídeo de su agresión a Antonio Calle en el Albacete-Cartagena ya ha dado la vuelta a España. Y sabe que le costará un mundo quitarse el sambenito de jugador violento que le van a colgar. Aún así, lo que más le duele es haberle fallado a Pacheta, el entrenador que le había devuelto la confianza a cambio de nada, después de muchos meses olvidado, primero por Carlos Ríos y después por Pato.
El gigante de Montevideo usó ayer la página web de la entidad albinegra para pedir perdón públicamente por lo que hizo el domingo. Sus compañeros aseguran que antes de llegar al vestuario del Carlos Belmonte ya se estaba arrepintiendo por lo que había hecho. Lo normal es que esas disculpas públicas hubieran llegado en la misma tarde del domingo, pero en el club no reaccionaron hasta la mañana de ayer, al darse cuenta de la relevancia que había adquirido el asunto a nivel nacional.
También habría sido una buena idea que el propio Raimondi apareciera públicamente ayer mismo en la sala de prensa y se disculpara delante de las cámaras y micrófonos, pero en el club entendieron que bastaba con una nota pública firmada por el futbolista para zanjar un asunto que no quedará cerrado hasta mañana, cuando el Comité de Competición haga público el castigo al delantero del Cartagena.
«He querido utilizar la página web del club para expresar mi total arrepentimiento sobre los actos ocurridos en la mañana de ayer [del domingo], durante el partido contra el Albacete. Quiero disculparme con el club al que represento, el cuerpo técnico que me dio la responsabilidad de jugar el partido, mis compañeros a los que puse en una situación difícil y a la enorme afición del FC Cartagena que tantas y tantas veces me ha apoyado», escribió Raimondi en la web del conjunto blanquinegro.
«Mi salida de tono, producto de un momento puntual del partido, no puede repetirse. [Una] actitud como la mía no es buen ejemplo para todos los niños que practican este u otro deporte y del que somos semana a semana referentes. También quiero hacer llegar mis disculpas al Albacete Balompié y a su afición, y a toda persona que hubiera podido sentirse molesta por mi acto», añadió en su nota el atacante uruguayo.
De 2 a 4 partidos
Para acabar, Raimondi apuntó en su comunicado que «en el próximo partido que defienda esta camiseta seguiré demostrando la confianza que esta afición me transmite en cada momento». Para volver a ponerse la camiseta del Cartagena tendrá que esperar a la semana próxima, ya que podrá jugar el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Federación frente al San roque de Lepe. El encuentro está fijado para el miércoles 23 de enero.
Pero en la Liga no le veremos más en este mes de enero. Como mínimo se perderá los partidos frente al Écija y el Lucena. Si el Comité es benevolente y solo le caen dos partidos, Raimondi estaría a las órdenes de Pacheta en el primer partido del mes de febrero, en casa frente al Atlético Sanluqueño (3 de febrero). Si el castigo es de 4 partidos, - es la hipótesis que barajan en el propio club albinegro- el uruguayo no volvería a jugar en la Liga hasta el 17 de febrero. Ese día visita el estadio Cartagonova el Atlético Sanluqueño.
Al castigo del Comité de Competición hay que sumarle la importante sanción económica que le impondrá hoy mismo el FC Cartagena. Se le aplicará el régimen interno del club y será multado, tanto por su absurda expulsión como por encararse con los aficionados del Albacete, hecho que provocó que tuviera que ser agarrado por varios policías nacionales cuando se marchaba hacia los vestuarios.
La de hoy será la segunda multa que el club cartagenero le impone esta temporada a Raimondi, quien ya fue sancionado económicamente en noviembre por abofetear a Akinsola en el transcurso de un entrenamiento en Ciudad Jardín, cuando Pato era todavía entrenador del Efesé. Tanto en aquella ocasión como en esta, el '9' del Cartagena ha contado con el respaldo de los pesos pesados del vestuario cartagenerista.