«Siempre he sido un gran aficionado a los deportes náuticos y un día, aburrido, encontré el wakeboard en internet. Me fascinó, me compré una tabla y de forma autodidacta y sin que nadie me guiara lo intenté. Era 2004. Quise practicar esos saltos que había visto pero no me salieron, así que lo dejé. El invierno siguiente me empapé de más vídeos y en verano de 2005 todo me salió mejor».
Es Sergio Díaz, el mejor valor del wakeboard murciano, un deporte que llegó a la Región hace casi diez años, que crece vertiginosamente y que es una modalidad del esquí náutico que consiste en enganchar una tabla a una lancha para deslizarse a toda velocidad tras la estela del barco. Tiene algo de surf, windsurf, kite surf, esquí acuático, snow y hasta skate, y permite navegar a velocidades de vértigo y ejecutar saltos y acrobacias.
De ser un simple aficionado, Sergio ha pasado a ser el mejor 'wakeboarder' o 'rider' de la Región de Murcia. Su escalada ha sido imparable hasta llegar a proclamarse campeón amateur en el pasado Doublewake Fighter disputado en Sevilla en octubre. Antes ya se había subido al segundo escalón del podio en el Campeonato de España de Vigo en 2007 y en el Open Wakecontest de Entrepeñas en 2008. No tiene prisa: «Mi objetivo es pasármelo bien. Una de mis premisas es no marcarme metas. En Vigo quise ser el número uno y cuando llegó el momento, me puse nervioso y me caí al agua», asegura el deportista cartagenero.
Los practicantes se elevan a veces hasta tres metros por encima del agua para ejecutar sus piruetas y los saltos más comunes en el wakeboard son el 'tantrum' (mortal hacia atrás), 'air raley' (vuelo prolongado con el cuerpo paralelo al agua) o el 'hoochie-glide' ('raley' con una mano agarrando la tabla), aunque Sergio prefiere el 'back roll', un «salto mortal invertido lateral cuyo eje es el ombligo». También se ejecutan giros de 180, 360 y 450 grados.
El wakeboard está en auge en la Región y la mayor prueba es la reciente creación de la Federación de Esquí Náutico y Wakeboard de la Región De Murcia (FENWRM) integrada por cinco clubes. Practicar wakeboard no es caro. Se necesita una tabla de wake (de 300 a 1.000 euros), una cuerda y un palonier (entre 60 y 200 euros) y un chaleco (25 euros). El alquiler de una lancha veinte minutos puede costar de los 15 a 30 euros. Sergio, que imparte clases en la Wasa School de La Manga, anima a conocerlo: «Es más fácil de lo que parece y en apenas dos clases se ven los frutos».