Samuel de Haro, en el centro, antes de pitar un partido. El pasado 8 de mayo, el árbitro cartagenero Samuel de Haro, de 24 años, sufrió una salvaje agresión durante el transcurso del partido de categoría juvenil que enfrentaba al CD Mediterráneo y al Real Murcia. Hace unos días, esta redacción quiso hablar con el colegiado para saber cuál es su estado actual y cuáles son sus intenciones de cara al futuro, una vez que esté totalmente recuperado.
El incidente ocurrió cuando dos jugadores del equipo local, Carlos González y Alberto Morcillo, además de un espectador, le propinaron una serie de golpes que le provocaron la rotura de la mandíbula. «Ya estoy mucho mejor, lo más gordo ha pasado, aunque sigo yendo todos los días al médico y sigo de baja», comenta.
Los sucesos que ocurrieron aquel día, siguen estando muy presentes en la mente del árbitro. A pesar de haber transcurrido ya más de dos meses, Samuel afirma que «vivo enfrente del campo, todos los días cuando me levanto me asomo y veo el campo. La verdad es que es algo que nadie se espera, se les fue la cabeza. Fueron muchos golpes en muy poco tiempo». Unos golpes que han traído consigo una sanción de cinco años sin poder jugar al fútbol además de una orden judicial de alejamiento para cada uno de los agresores. «Las sanciones me parecen bien. Yo hice mi papel dentro del campo. La verdad es que es en lo último que pienso, lo que pase fuera del campo no me interesa».
Especialmente grave resulta que uno de los agresores sea reincidente. Al respecto, Samuel señala «que estas cosas pasen una vez ya es grave, pero más grave aún es que vuelva a pasar con la misma persona, además son chavales que aún están en formación».
A pesar de todo, el joven cartagenero no ha perdido un ápice de ganas de seguir en el mundo del arbitraje. «Por supuesto que quiero seguir siendo árbitro, no he hecho más que empezar. Llevo diez años, estoy en Tercera División y la verdad es que me gustaría seguir y llegar a lo más alto».
Samuel no olvida a sus agresores. Al ser preguntado si sería capaz de perdonarlos, señala que «llevo una chapa en la mandíbula y eso es para toda la vida. La verdad es que es complicado, ahora mismo me costaría perdonarlos, pero supongo que cuando pase un poco más el tiempo lo haré».
Con un juicio pendiente, «de momento está parado el tema», De Haro sólo piensa en recuperarse y volver a pitar. El período de recuperación aún es una incógnita para él mismo. «Aún no sé cuándo voy a poder volver a arbitrar. Sigo de baja, todo depende de lo que digan los médicos, pero yo estoy con muchísimas ganas de volver». Sin duda, el día que retorne a los campos, será un día muy especial, pero a la vez duro. «Es algo que he pensado muchas veces, pero me parece que hasta que no salte al campo no sabré cómo me voy a sentir. No sé si me darán ganas de salir corriendo o será todo como antes», asegura. Sólo nos queda desearle una pronta recuperación y que lo veamos pronto dentro de los terrenos de juego. Suerte.