El Costa Cálida vivió los dos polos opuestos en la eliminatoria que le sirvió para estrenarse en una fase de ascenso a Segunda B. Dominador durante casi una hora de partido, vio cómo la mala suerte le obligaba a encajar tres goles frente al Cerceda.
El resultado (1-3) no hizo justicia y ahora toca obrar un milagro en tierras gallegas.
La escuadra de Beniaján salió a por todas desde el inicio con un único objetivo: encarrilar el partido lo antes posible. Las oportunidades se sucedieron a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos, pero la actuación de un inspirado Rafa Muradas impidió que el marcador se moviera antes de llegar al tiempo de descanso.
El decorado se mantuvo tras la reanudación y Pelegrín puso por delante a los locales, que incluso pudieron lograr el segundo. Emilio Rodríguez envió el balón al palo y el cuadro visitante se creció. La entrada de Souto –autor de dos tantos– resultó decisiva y el Costa Cálida