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blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS

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Un tesoro culé que fue muy compartido

Un tesoro culé que fue muy compartido

José Ramón Egea Gil muestra su camiseta del Cartagena y la que le regaló el Lobo Carrasco. ::                        

Jugar un partido de la Copa del Rey ante un rival de Primera División es un recuerdo imborrable para un jugador de Segunda B. Pasan los años y se mantienen intactos en la mente y en el corazón. Si encima hay recuerdos físicos todavía la cercanía en el tiempo parece mayor. Con el sorteo del pasado viernes han vuelto a revivirse esas imágenes de hace 24 años.

Los más jóvenes no recordarán que el Barcelona de Cruyff visitó el Cartagonova con un equipo plagado de estrellas, pero los protagonistas están rememorando estos días un bonito momento, que les está devolviendo el protagonismo.

José Ramón Egea Gil (Cartagena, 16-08-67) fue uno de los afortunados en vivir aquel momento histórico en primera persona. Tenía 21 años y lo disfrutó al máximo. Además, su sentimiento futbolístico es culé, por lo que todavía fue más especial el duelo.

Este cartagenero, hijo del que fuera presidente Pepe Egea, guarda recortes de los titulares de aquellos días gloriosos, pero tiene todavía un recuerdo más palpable. «En el túnel de vestuarios me encontré con el 'Lobo' Carrasco y le pedí la camiseta. No creas que me dijo que sí rápidamente. Me dijo que me esperara y luego me la dio, seguramente después de consultarlo. Antes no era como ahora, que los jugadores de los equipos grandes se cambian las camisetas al descanso y después del partido. Yo lógicamente no pude cambiarle la camiseta o me habría quedado sin la única camiseta de manga larga que tenía», y es que el fútbol no es lo que era. Seguro que los jugadores del Cartagena actual también guardarán un momento para pedir algún recuerdo.

Recuerdo disfrutado

La camiseta de Carrasco no la ha tenido en exclusiva. El bar Dominser de la Calle Jiménez de la Espada la disfrutó durante muchos años. Egea recuerda que «era un bar muy del Barcelona y se la dejé. La enmarcaron en un cuadro y se quedó allí unos años. Ahora está en casa de nuevo». Es un recuerdo especial para contar batallitas, aunque este cartagenero dice que sus dos hijas no muestran demasiada atención al tesoro de papá. Sin embargo, muchos culés y aficionados al fútbol sí entienden el valor que tiene aquella elástica blaugrana.

El sábado pasado se llevó una agradable sorpresa. Leyendo el diario 'Sport' recuperaban una foto suya junto a Guillermo Amor. Vuelven a estar de moda, aunque todo hay cambiado mucho y haya pasado un largo tiempo desde que colgó las botas definitivamente en el Cartagena en Tercera División.

Las cosas no son como entonces. Ahora, el Barcelona podría quejarse de que el césped del Cartagonova no es el mejor escenario para que sus grandes y millonarias estrellas jueguen al fútbol. Entonces, Egea recuerda que le sorprendió y para mal el estado del césped del campo culé. «Estar en el Camp Nou era impresionante y sin embargo el césped no estaba como debía. En invierno tenían problemas y no era la alfombra que nosotros esperábamos. Hay muchas medidas tecnológicas para eso, pero en aquel febrero no era lo que yo esperaba» observa.

«Hace ilusión rememorar aquella época. Hace veinticuatro años ya, pero un premio para nosotros. El equipo acababa de bajar de Segunda y era mi primer año con la primera plantilla. Tenía 21 años. Creo recordar que íbamos sextos, pero subir entonces era muy díficil porque solo ascendía el primero. Teníamos un buen equipo con Sebas, Zunzunegui, Chechu Delgado, Pedro, Sagarduy, Alfonso, Raimundo o Requena».

El Barcelona en la actualidad es el equipo que bate todos los registros, pero el de entonces recuerda el cartagenero que era importantísimo. «Cruyff creo que estaba en su primera temporada y vino con jugadores como Julio Alberto, Lineker, Luis Milla, 'Lobo' Carrasco, Amor, Eusebio, Roberto, Julio Salinas, Valverde, Unzúe jugó de portero. Solo había dos plazas para extranjeros. La época dorada comenzó en aquella etapa más o menos».

De todas esas estrellas el que más le llamó la atención fue Julio Salinas. «A mí por la posición me llamaban la atención Milla y Amor, pero Julio Salinas que se solía decir que era un jugador torpón me llamó mucho la atención. Verlo en directo me impresionó por su facilidad de regate y lo bien que cubría la pelota. Muchas veces se opina mal y si era del Barcelona e internacional algo tendría».

El arbitraje

Recuerda la alegría que supuso el sorteo, porque dice que la situación económica era mala y solventó la temporada, a pesar de que estaban al día en los cobros. No olvidará el partido de ida. «Estaba el campo casi lleno, pero se torció con el arbitraje. Le faltó mano izquierda y nos dejó con dos jugadores menos creo recordar que fue en la primera mitad. Creo que fueron Zunzunegui y Delgado, que se fueron por protestar. Jugando contra once ya había diferencia, pues con las expulsiones se rompió». El partido de la ida quedó 0-3 y el de la vuelta 4-0.

Recuerda que solo les decían «disfrutad que es un partido único. Había gente que había jugado en primera y ya sabía lo que era jugar contra el Barcelona, pero los más jóvenes estábamos muy ilusionados».

Cuenta que no fueron días de nervios sino de gozo y disfrute. «Cuando estás en el campo se te olvida todo y solo piensas en hacer lo mejor posible, aunque la diferencia era evidente y con el sistema de la Copa es difícil dar la sorpresa. Además, no teníamos una responsabilidad con el resultado».Entre el legado de aquella histórica eliminatoria conserva también el vídeo en vhs.

Salvo el arbitraje, todo lo demás lo recuerda con cordialidad y no atisbó ningún detalle de soberbia. Por último recuerda la entrega de una afición que, a pesar de los colores secundarios animó al Cartagena.

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