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blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS

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Una victoria, 60 euros

¡Qué tiempos aquellos en los que se pagaban varios miles de pesetas por jugar en Tercera División! ¡Qué tiempos aquellos en los que a Murcia venían a raudales jugadores de otras autonomías porque ganaban el doble o el triple que en sus lugares de origen! Todo eso a costa de cortar la proyección de jugadores murcianos que, procedentes de los juveniles, no encontraban acomodo en los equipos de Tercera porque las plantillas estaban copadas por jugadores veteranos que apuraban sus últimos años en activo en lo que se había convertido en el El Dorado futbolístico murciano.
Era la época de las vacas gordas y aquí parecía que ataban a los perros con longaniza. Pero como las épocas son cíclicas, a esa etapa de vacas gordas le ha sucedido otra de vacas flacas, que es en la que ahora estamos, a caballo de la crisis económica que ha espantado a los patrocinadores -casi todos provenientes del ladrillo- y ha sumido al fútbol, como fiel reflejo de la economía del país, en un estado de recesión total.
Lo que antes era esplendor ahora es pobreza. Lo que antes era una tirar el dinero a manos llenas, ahora es economía de guerra. Lo que antes era pujanza ahora es subsistencia. Y, claro, los futbolistas son los que han pagado el pato de esta nueva situación.
No hace muchos años las empresas constructoras, inmobiliarias o urbanizaciones aireaban sus nombres en las camisetas de los futbolistas de la mayoría de equipos de nuestra Región. Ahora, casi todos esos pechos están huérfanos de patrocinio y las arcas de los clubes, otrora boyantes, están más llenas de telarañas que de euros.
Claro, los bolsillos de los jugadores se han resentido. Antes era normal y habitual que se pagaran mil y dos mil euros por jugar en cualquier equipo; ahora el que llega a los 500 euros puede darse con un canto en los dientes y sentirse espléndidamente bien pagado.
Eso el que cobra en dinero contante y sonante. Porque hay otros a los que les han prometido el oro y el moro y luego, como suele suceder, no ven ni un euro o cobran muy pocos meses. El hecho de que sólo sea obligatorio en el fútbol de Tercera División y Preferente que tenga contrato el entrenador hace que los jugadores estén desprotegidos y a la hora de reclamar lo tengan que hacer 'al maestro armero' por lo que deben confiar en la suerte o en la buena voluntad de los directivos del club para percibir sus emolumentos.
Aunque los clubes son reacios a desvelar sus presupuestos o lo que cobran sus jugadores, lo normal en nuestra Tercera División son tres tipos de equipos: los que pagan, los que no prometen ni dan ni un duro y los que lo hacen según los resultados que consiga el equipo.
Hay algunos, como el Cieza, el Costa Cálida, el Pulpileño o el Cartagena-La Unión que se rascan el bolsillo y pagan lo que prometen. No mucho, que los tiempos no están para dispendios, pero sí bastante más que el resto. La media suele estar en torno a los 400 euros -la cantidad ha bajado con respecto a la pasada temporada en la que rondaban los 600 o 700 euros-, muy lejos de las cantidades que se pagaban antes.
Luego están los equipos que pagan por resultados. No hay ninguna cantidad fija, sino que los jugadores perciben sus emolumentos en función de los resultados de los partidos. Así, lo normal en este grupo de equipos -el Plus Ultra es uno de ellos-, es que la victoria se pague entre 50 y 60 euros, el empate se cotice alrededor de los 30 o 35 euros y si se pierde se perciban 20 euros. Eso sí, esas cantidades rigen para toda la plantilla de 22 jugadores, hayan o no jugado el partido en cuestión o estén lesionados.
Por último queda un tercer grupo de equipos -Puente Tocinos, Bala Azul o Cartagena Efesé- que no prometen nada. Se nutren de jugadores del pueblo completamente amateurs que juegan por afición. Si luego llega algún dinero, se reparte; si no... pues nada.
Sobre estos tres supuestos luego hay alguna variante. Como la del Abarán, que paga la gasolina en los desplazamientos. Otros, como el Santomera, pagan a los jugadores con lotería de Navidad; si la venden, ése es su sueldo a base del tanto por ciento de recargo; si no... pues se juegan ellos los décimos.
Presupuestos pequeños
Y es que los presupuestos no dan para más en estos momentos. Entre pagar los arbitrajes, los derechos federativos y al cuerpo técnico, los desplazamientos, lavados de ropa y demás, apenas queda algo. Porque de las taquillas no se puede vivir ya que la media de los partidos de Tercera apenas sobrepasa los cien o doscientos espectadores, que no dejan en taquilla ni para pagar al trío arbitral, los 500 euros estipulados.
Los clubes no están dispuestos a estirar más el brazo que la manga. Por eso es imposible ver esta temporada presupuestos como el del Jumilla del año pasado -se gastó unos 400.000 euros y luego tuvo problemas para pagar a jugadores y proveedores- y todos andan en torno a los 100.000 euros -más bien menos que más- y oscilan desde los 30.000 del Bala Azul a los 200.000 de La Hoya Lorca pasando por los 90.000 del Puente Tocinos y Costa Cálida y los 70.000 del Calasparra, cantidades dichas con toda la reserva ya que los clubes no son muy partidarios de dar a conocer sus presupuestos.
La precaria actual situación económica del país, y por ende del fútbol regional, no da para más.
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