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Tercer empate consecutivo del FC Cartagena en el arranque de la competición en un encuentro en el que los cartageneristas volvieron a brindar a su público una pobre imagen sobre el campo. Tanto que a veces parecía que caminasen perdidos sobre el césped, sin tener mucha idea cómo jugar y cómo ganar de una vez por todas. Esta vez los de Ribas se veían las caras ante el UCAM Murcia, que precisamente los eliminó en la Copa del Rey unos días antes.
Poco ha cambiado desde aquel choque, por lo que no hay buenas noticias sobre el conjunto albinegro. Los problemas no se han solucionado, el entrenador sigue sin transmitir el mensaje apropiado a los suyos, lo que genera desasosiego en la grada y confusión entre los aficionados. Además, los futbolistas no parecen en su mejor momento físico a pesar de mes y medio de pretemporada.
El empate a cero deja pocas conclusiones halagüeñas. Este equipo sigue sin transmitir nada a nadie y muchos son los que piensan que hay materia prima para ofrecer una versión más ágil, atrevida e interesante que ese juego ramplón, simple y aburrido que en la mayoría de las ocasiones muestran sobre el campo los cartageneristas.
Ribas no sale a dar explicaciones de lo que sucede, por lo que es fácil parapetarse en el segundo entrenador y no dar la cara para decir a todos –especialmente a los aficionados que van a campo– el motivo por el que este FC Cartagena ha jugado tres partidos de liga y uno de Copa y no ha vencido en ninguno de ellos. Es más, en los tres choques disputados en casa tan sólo h an marcado un gol, frente al Marbella. Muchos podrán decir que cómo van a hacer goles sin ni tan siquiera acercarse a la portería, pero es que aunque parezca una obviedad, así es. En los noventa minutos, el portero visitante tan sólo tuvo que intervenir para atajar un balón que iba a portería con visos de ser gol y procedía de un saque de esquina. Así es difícil sumar de tres en tres.
Muchas novedades las planteadas por el UCAM Murcia respecto al encuentro de Copa, y pocas tan sólo una, las del FC Cartagena. Ribas decidió no meter en la convocatoria a Carlos Martínez e introdujo en el once a Migue. El método aplicado era el mismo que las veces anteriores y el resultado similar, tanto que en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego los albinegros apenas generaron ocasiones de gol. Dos disparos flojos a las manos del meta visitante y algún saque de esquina peligroso fue la aportación de los cartageneristas en un partido que volvía a repetir el esquema de los anteriores.
El FC Cartagena no mostraba nada con lo que hincar el diente. Prosi no participaba todo lo que de él se espera que haga. Muchos son los que piensan que está posicionado demasiado atrás, tanto que su aportación ofensiva se diluye en el centro del campo y su desgaste físico es inútil para los intereses del equipo. Algo parecido sucede con Luque deslucido completamente por estar en un lugar en el que no debería.
Pallarés volvía a aburrirse a tocar balones aéreos –el juego favorito que ha puesto en práctica Ribas–, lo que atenta con el buen fútbol que todos esperan de este FC Cartagena.
El UCAM Murcia no fue tan incisivo como tres días antes, pero salía rápido a la contra, creaba superioridad en las bandas y puso en aprietos a Limones, sobre todo en los disparos desde la frontal del área de Hugo Díaz.
Volvían, por tanto, los fantasmas de la Copa del Rey de cuatro días atrás.
Daba la impresión que este FC Cartagena no ve portería de ninguna otra manera que no sea a balón parado.
En la segunda parte el bloque local salió con intensidad y en cinco minutos había generado más peligro en el área de Buba que en los anteriores 45 minutos de partido. Un disparo de Sergio Jiménez desde la frontal del área abría la ronda de buenas acciones, a la que le siguió una bonita jugada de Migue con disparo a la frontal de la red incluida.
En el minuto 50 Migue daba un centro al área que remataba Prosi y un defensa mandaba el balón a saque de esquina.
El equipo animó al público con tres chispazos, lo justo para cambiar la cara a todos. Solo faltaba el gol, pero eso es otro cantar en este equipo.
El hecho de dar un paso adelante en la segunda parte benefició el fútbol de creación de los cartageneristas, especialmente a Prosi, quien ganó protagonismo y por tanto benefició el juego de ataque de los locales.
A falta de 25 minutos para el final el preparador decidió dar entrada a su hijo, Seba Ribas, que ha sido el último en llegar y con unos pocos entrenamientos era la solución del entrenador para anotar. Pero el uruguayo está aún lento. Es un futbolista corpulento al que le sucedía lo mismo que a su compañero Pallarés, dedicado en cuerpo y alma a tocar una y otra vez con la cabeza los balones aéreos que llegaban llovidos desde atrás.
El equipo de Eloy Jiménez no mostró más ambición por llevarse el partido en la segunda parte. Es cierto que esperó su oportunidad, ganar una acción en superioridad a la contra y buscar el hueco para mandarla a la red.
Tarantino se lesionaba a falta de 20 minutos para acabar el partido y el entrenador lo solventó con Ceballos como central y dando entrada a Abenza en el lateral.
Los equipos se mostraban demasiado cansados y desacertados en el tramo final del encuentro. El UCAM lo intentó por la banda derecha principalmente, pero tampoco conseguía generar peligro.
El conjunto local reclamó un posible penalti cometido sobre Gato por el meta Buba, pero el árbitro no estaba ya a estas alturas de encuentro con ganas de complicarse la vida y dejó pasar la acción ante la airada protesta de la afición.
Con este nuevo empate el conjunto albinegro sigue sin saber lo que es ganar esta temporada. Además, acumula ya dos encuentros consecutivos en su campo sin marcar un gol, un mal que empieza a preocupar a todos.