blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Por mucho que nos empeñemos nada en el fútbol tiene su lógica. Hace una semana el Real Murcia, sin apenas entrenamientos, con varios jugadores del filial y después de verse dominado prácticamente durante noventa minutos por el Racing de Ferrol, conseguía comenzar su andadura en la Segunda B con victoria. Ayer ocurrió todo lo contrario. Es cierto que los granas están ahora mismo en pretemporada, que para sacar conclusiones habrá que dejar pasar las semanas, pero en su debut en Nueva Condomina, el conjunto de Aira dejó buenas impresiones, jugadores como Arturo y Carrillo demostraron que no desentonan en una categoría que desconocen, Acciari fue el mismo de siempre, Rubén Sánchez fue mejorando por minutos y el toque de Albiol no faltó en los centros, pero, a diferencia de hace ocho días, el Real Murcia perdió ante el Celta B.
Un córner a favor se convirtió en un mazazo para el murcianismo. Los jóvenes jugadores vigueses cogieron el balón y no se lo pensaron. Si el Murcia andaba medio vestido, en apenas unos segundos se quedó completamente desnudo. Los errores se fueron sucediendo. Jairo, que acababa de saltar al terreno de juego, se encontró en territorio desconocido y Luis Rioja aprovechó los regalos para colarse en el área y batir a un Fernando que hasta ese instante apenas había tenido que intervenir.
No necesitó más el Celta B para llevarse los tres puntos de Nueva Condomina y continuar como equipo invicto con el Grupo I. Sin embargo, las derrotas duelen menos cuando el campeonato acaba de empezar y cuando las sensaciones transmitidas son más que positivas.
Y es que al Real Murcia de Aira, confeccionado en apenas doce días después del descenso administrativo y de la desbandada de jugadores, solo le faltó acierto. Salvo en la acción del gol no sufrió en la línea defensiva, donde el canterano Pibe completó su segundo partido consecutivo; el centro del campo, con Acciari como ´malo´ de la película para los jugadores visitantes, apenas dejó tocar a los vigueses; y el joven Arturo aparece como una bocanada de aire fresco en medio de un mes trágico. El de Abarán, sobre todo en la primera parte, se convirtió en la referencia ofensiva de los murcianistas. Ni le temblaron las piernas a la hora de disparar ni se inmutó cuando le tocó dirigir. Y eso que ha saltado del juvenil a Segunda B en solo unos días.
Después de un inicio dubitativo, en el que Borja Iglesias probó a Fernando, el Real Murcia cogió el control. Fue en el minuto 20 cuando se produjo el primer aviso murcianista. Albiol, cuyos centros complicaron la vida a los defensas visitantes, ponía el balón para que Arturo dentro del área rematase inexplicablemente fuera cuando tenía todo a favor para abrir el marcador. No fue la única ocasión del de Abarán. Posteriormente se encontraba con la defensa y en una más antes del descanso enviaba el balón alto.
Aunque el que sorprendió con un gran control y con un remate que se estrelló en el larguero fue José Ángel Carrillo cuando el reloj ya marcaba el minuto 45.
El Real Murcia se fue al vestuario con la sensación de haber respondido en una primera parte y con la intención de poder hacer más ante un equipo que apenas puso nada sobre el tapete. No se conformó Carrillo con un ´huy´. En el minuto 49, un error defensivo del Celta de Vigo B dejaba al murciano solo ante el peligro. Cogió el balón y se lanzó a la puerta a la vez que veía como por los laterales intentaban adelantarle y robarle la cartera dos rivales, pero, después de hacerlo todo bien, se cruzó en su camino con Óscar Santiago, que adivinó sus intenciones y desbarató una ocasión única.
Las ganas de Carrillo contagiaron a sus compañeros. Empezaron a verse los mejores minutos de los granas. Los laterales empezaron a probarse y Rubén Sánchez, del que se espera mucho más, se desperezó con el paso de los minutos. Solo Armando se mostró como un planeta aislado, al que todavía le falta rodaje para poder dirigir el centro del campo murcianista. El que está en su salsa es Acciari. Si su nombre da miedo, el brazalete de capitán, más. Pocos balones superan su zona de acción.
Una de las frases típicas de los entrenadores y jugadores es que si no marcas, al final lo acabas pagando. Y eso ayer lo vivió el Real Murcia en primera persona. Dominaba sobre el terreno de juego y el balón estaba siempre más cerca del área de Óscar Santiago que de la de Fernando, quien fue un mero espectador durante muchos minutos, pero solo un error, un desajuste, costó al conjunto grana la derrota.
Todo comenzó en un córner a favor. El balón no elegía a los granas sino a los verdes, que vieron las líneas del Murcia desatendidas y se lanzaron al ataque. Fue tal el desajuste que los vigueses se plantaron en las inmediaciones del área de Fernando sin oposición. Luis Rioja aprovechó todos los favores del mundo con un remate ante el que el meta murciano posiblemente pudo hacer más.
Ahí se acabó el Real Murcia. Las pérdidas de tiempo del Celta B también ayudaron a que prácticamente no se jugara al fútbol. Solo en el minuto 90, ya a la desesperada y pese a contar con un jugador menos por la expulsión de José en el minuto 83, Rubén Sánchez vio como su centro no era rematado por Xavi Marqués, mientras que unos segundos después Arturo se colaba en el área pero tampoco encontró a sus compañeros.
La tarde acabó mal en Nueva Condomina. El mes que acaba de vivir el Real Murcia tampoco ayuda. Pero no todo es negro o gris. Sobre el césped del estadio murcianista se pudo ver durante algunos minutos un camino de baldosas amarillas, parecido al que Dorothy recorrió para encontrar la Ciudad Esmeralda, que José Manuel Aira y sus hombres no deben abandonar.