blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Fuera de casa está encontrando el Real Murcia el bálsamo para curar esa herida profunda que es jugar en la Segunda B. En un campo complicado, típicamente norteño, de pequeñas dimensiones, un césped donde era complicado rasear y bajo la lluvia, el Real Murcia se hacía con los tres puntos gracias sobre todo al portero y al centrocampista Arturo, goleador en los dos triunfos murcianistas en Liga. Fernando estaba perfecto bajo palos, sacando balones de todos los colores hasta rematar con la guinda de un penalti detenido, mientras el joven jugador de Abarán desequilibraba el encuentro con una delicatessen en forma de escapada veloz y toque sutil para hacer el único gol de la tarde. Un triunfo importante.
Comenzaba el encuentro con un susto para los granas después del primer compás de tanteo, cuando Omar disparaba para los gozoniegos, con buena intervención de Fernando. Los asturianos, con mucha motivación ante un club histórico y centenario, se acercaban poco después por mediación de Naya, mientras el Real Murcia nadaba y guardaba la ropa en un campo pequeño, incómodo, y con una invitada habitual por estas tierras, la lluvia.
El coraje de los locales les permitía rápidas recuperaciones de pelota, creando peligro los de José Luis Quirós en las acciones a balón parado, donde Fernando se mostraba muy atento. Hasta el minuto veinte no se aproximaron los murcianistas al portal del Marino, en un intento de Arturo que se marchaba desviado. Respondieron los locales por medio del lateral Guaya, con idéntica fortuna.
Entraba el encuentro en una fase más átona, con una sorda pugna en la parcela central por hacerse con el control del encuentro, y creando muy pocas oportunidades de peligro en las dos áreas.
Los dos sistemas defensivos estaban atentos y bien pertrechados de efectivos, lo que no dejaba lugar al despiste ni al hueco para una contra. Balones bombeados e intentos desde lejos eran el pobre bagaje de las ofensivas.
Guaya era uno de los jugadores más activos en la escuadra de Luanco, con constantes progresiones por el costado izquierdo, y poniendo en más de un apuro a los zagueros granas. Su compañero Omar volvía a poner a prueba al cancerbero Fernando con un disparo desde lejos que el portero del Murcia atajaba con seguridad. Restaban siete minutos para el descanso y la lluvia seguía complicando las cosas. De ahí al intermedio, pocas novedades.
Sí que las hubo en el arranque de la segunda mitad, ya que la primera oportunidad clara del Real Murcia acababa en el fondo de las mallas. Arturo se iba en velocidad y ante la salida del portero gozoniego, ponía un toque de calidad superándole por encima. Cero a uno y el grupo de seguidores murcianistas en Miramar que se dejaba escuchar con su alegría.
Reaccionaron los de Quirós y el delantero Fran Pastor tuvo la gran oportunidad para empatar el partido al cuarto de hora, pero su remate lo sacaban al alimón entre Fernando y el travesaño de la portería visitante. Hubo suerte en esa jugada, donde los azules cantaron el gol, que no llegó.
Los asturianos buscaban con ahínco el gol de la igualada y lo tuvo en sus botas Dudi sobre el minuto veinte, cuando disparaba en muy buena posición pero el esférico se le marchaba algo desviado. Había dado un paso atrás el Real Murcia defendiendo su corta renta, y eso siempre es peligroso.
Aún así, las llegadas de los murcianistas en especial a raíz de rápidas salidas a la contra también provocaban el huy en las gradas, como un libre directo lanzado por Armando que salía a escasos centímetros de la portería defendida por Rafa Ponzo.
Los dos técnicos refrescaban sus equipos tratando de mejorar, en especial Quirós la parte ofensiva con la entrada del mejicano Ávila. Eso dejaba más huecos para las contras del Real Murcia, y primero era Joseba Garmendia el que creaba peligro, seguido apenas un par de minutos después por una acción de Jairo que culminaba Rubén Sánchez con un disparo desviado. Acciari también tuvo su oportunidad para poner la sentencia en el tramo final de un partido que se iba enloqueciendo.
Hasta el punto que los agobios locales acabaron a base de empuje en el área visitante, donde Smitarello acababa cometiendo un penalti discutido por los granas al considerar que el derribo se había producido fuera del área. Lo disparaba Omar, encontrando la perfecta respuesta de un Fernando insuperable bajo los palos. El portero remachaba así un recital.
Fran Pastor tuvo la última ocasión de los locales, muriendo el encuentro entre las intentonas locales y con un Real Murcia achicando balones. El gran trabajo defensivo, con un portero inconmensurable, y un chispazo del joven talento Arturo fueron suficientes para que los granas se llevasen el triunfo.