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A Francisco Javier Tarantino (Bermeo, Vizcaya, 1984) le queda una vida. La temporada del central vasco está siendo para olvidar. Vino para ser el líder de la defensa. Su hoja de servicios y su sueldo lo dejaban muy claro. El ex central de Athletic Club, Numancia, Alavés, Albacete y Tenerife tenía que ser la referencia defensiva de cualquier sistema de Tevenet. Con su fichaje -fue el último en llegar-, Pedro Reverte se cubría las espaldas y robustecía una retaguardia que la temporada anterior había sido un problema para Pacheta, especialmente tras la lesión de Rueda.
Pero Tarantino, como el año pasado sucedió con Rueda y Fernando Martín, se lesionó muy pronto y no ha podido ayudar al equipo. Ahora, se le presenta su última oportunidad. La baja por sanción de Mariano Sánchez hará que el bermeano sea titular mañana ante la Balompécica Linense (Municipal de la Línea de la Concepción, 17.00 horas). Es su último tren. Él lo sabe. Y quiere subirse a él.
«El míster no ha dejado claro esta semana quién va a jugar en el puesto de Mariano [Sánchez]. Sé que es una buena oportunidad para mí y tengo que aprovecharla. Mi única obsesión es echar una mano al grupo, ayudar al equipo y ser últil en los 17 partidos que nos quedan, porque estoy convencido de que vamos a jugar 17 [11 de Liga regular y 6 de 'playoff']», dice Tarantino.
No busca culpables. Sabe que no ha jugado porque no ha estado al 100%. «Me lesioné en Córdoba y solo debía estar parado un mes. No hacer una pretemporada me ha traído todos estos problemas en forma de lesiones. Empecé bien, pero me lesioné muy pronto. A la quinta semana, quise meterme en el grupo y, al forzar, me volví a romper. Volví tras las Navidades y me metí en la dinámica del grupo, para ayudar cuanto antes. Pero la realidad es que solo llevo dos semanas entrenándome sin dolor y es ahora cuando creo que puedo echar una mano a mis compañeros. Espero ayudar en el tramo final de la temporada», cuenta el defensa vasco.
Error ante el Albacete
Tarantino quedó marcado tras su absurda expulsión contra el Albacete, hace un mes. «Venía de estar mucho tiempo sin jugar y quería hacerlo. El futbolista siempre cree que está mejor de lo que está. Y cometí un error. No estaba al 100%. Tengo que reconocerlo. Sinceramente, no estaba para jugar un partido de esa exigencia. Y lo pagué con esa jugada. Cometí un error grande, ya que dejé al equipo con uno menos. Llegué tarde a un balón al que debía haber llegado bien y haber sacado la pelota limpiamente. E hice una entrada que debió haberme costado la expulsión. Estando en plenitud de condiciones, al 100%, eso no me habría sucedido», reconoce Tarantino.
El experto zaguero confiesa que los días posteriores al duelo con el Albacete «se me pasaron muchas cosas por la cabeza y lo pasé solo regular». Pero también dice que el episodio está olvidado. «Lo importante para mí es que por fin no me duele nada. Acabo los entrenamientos y no me duele nada. Y ahora sí me siento preparado para colaborar. Mi único objetivo es ayudar a mis compañeros y que mi trabajo sirva. Quiero ser útil. Y espero que esto sea así a partir de este partido contra el Linense, un rival directo».
Sobre los impagos -a la plantilla se le debe la nómina de diciembre y la de enero-, asegura que «el vestuario está muy tranquilo, incluso sorprendentemente tranquilo, teniendo en cuenta el tiempo que llevamos sin cobrar. Tenemos la suerte de que hay un grupo de gente honrada que se está dedicando a trabajar y que se está manteniendo al margen de todo el lío institucional. No nos queda otra. Sabemos que cuánto mejor hagamos nuestro trabajo, mejor nos irán las cosas en el futuro, en todos los ámbitos. El club nos mantiene informados y nos cuenta que está haciendo todo lo posible por conseguir ese dinero para pagarnos. Debemos ser optimistas», resume Tarantino.