blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Bustillo, madre de tres hijos y segunda de cuatro hermanas, sabe que pocos le agradecerán en un futuro su tarea de los últimos tiempos. Como cartagenera, se sabe la lección de memoria: en esta tierra es casi imposible ser profeta. Le da igual. Tampoco busca medallas. No quiere ser más de lo que es. No es ambiciosa. Sin embargo, sí le preocupan otras cosas. Le agobia, por ejemplo, el hecho de haber desatendido a su familia durante todos estos meses. Pero, al final, todo este calvario personal -las ha visto de todos los colores- ha merecido la pena. Tantos meses de sufrimiento y desvelos por un club en el que lleva 14 años (es su vida, y ella lo reconoce) han servido para que Paco Gómez se marche y un grupo de empresarios de la Comunidad Valenciana aterrice en la entidad, con las mejores intenciones, con una solvencia económica contrastada y con el propósito de desarrollar un proyecto a largo plazo en el Efesé.
Entiende que haya gente que aún tenga dudas, aunque repite una y otra vez que el acuerdo «es sólido, es bueno y está hecho». Dio la cara cuando se vino abajo el pacto con González Sobrino, aunque ella es la de las que públicamente asegura que aquella rueda de prensa del pasado 30 de diciembre -para muchos un error- ha sido uno de los mayores aciertos de su vida. Ese día, toda España supo que el Cartagena estaba en venta. Ese día, se abrió la veda. Ese día, Paco Gómez empezó a irse. Y ese 30 de diciembre comenzó un proceso que va a terminar de la mejor manera posible.
Bustillo ha sido la verdadera artífice de esta operación, en la que siempre ha estado respaldada por Paco López, su jefe directo en el Efesé durante cinco años. Ambos han cocinado, a fuego lento, un cambio que está a punto de llegar a su última estación. Cuando el ilicitano se marchó el pasado verano, ella se quiso ir también. Pero López le convenció con un argumento de peso: si ella también se iba, nadie podría ayudar a De Paula en el día a día y nadie podría luchar desde dentro por la supervivencia de un club cuyo dueño había decidido dejar abandonado a su suerte, con una deuda cercana a los cuatro millones de euros. Alguien tenía que quedarse dentro. Y Bustillo se quedó.
Un padre poderoso
Ella es la segunda de las cuatro hijas que tiene José Ramón Bustillo, ex concejal de Urbanismo, ex consejero de Presidencia de la Comunidad Autónoma y ex senador. Fue un peso pesado del PP durante 20 años, entre 1983 y 2003. Su padre siempre fue un gran aficionado al deporte y estuvo muy cerca del 'Cartago' de Manzano en sus primeros años de existencia. Ella, sin embargo, es una rara avis en este complicado mundillo del fútbol. Es una mujer mandando en un negocio exclusivamente de hombres. Es una mujer tomando decisiones en un mundo en el que las mujeres escasean. Y las que hay, son simples floreros. Bustillo es la excepción. Es una mujer con un poder insólito. Inesperado. Súbito. Es la capitana de un barco a la deriva que ha estado a punto de hundirse tres veces en esta temporada. Y las tres, salió a flote. Con Bustillo al frente de la nave.
A Sandro Rosell, que ha durado en el Barça bastante menos de lo que ha resistido ella en el Efesé, le hizo mucha gracia que Bustillo se sentara a su lado en la comida de directivas previa al partido de Copa en el Camp Nou, jugado el pasado 17 de diciembre. Rosell y sus directivos, acostumbrados a experiencias de todo tipo en un club tan gigante como el Barça, admitieron que jamás habían asistido a un acto de este tipo con una mujer como protagonista en el otro bando. Bustillo se lo tomó a guasa. A estas alturas de la película, no hace falta que nadie le explique que machismo y fútbol suelen ir de la mano.
Hiperactiva
Bustillo es diferente. Incombustible. Atrevida. Cuando González Sobrino la dejó tirada, llamó a una legión de empresarios locales para pedirles ayuda. Todos se la negaron. También 'tocó' a algunos políticos. Tampoco encontró respuestas. Y se puso a buscar fuera. Así, fue capaz, por ejemplo, de dejar a sus hijos en el colegio a las nueve de la mañana y estar tres horas después en Valencia, para entrar en el despacho de un abogado y discutir las cláusulas más enrevesadas de un contrato de compraventa que cambiará para siempre la historia del fútbol cartagenero.
También fue capaz de presentarse sin avisar en la finca que Paco Gómez tiene en Villena, después de que éste le dejara plantada una hora antes en una cita prevista y concertada en Espinardo. Y fue capaz de fijar unos baratísimos precios para los abonados ante el Barça (15 y 25 euros) y mantenerlos a pesar de las amenazas que le llegaban desde Espinardo. «Si no cambias los precios, serás despedida», le avisaron. «Ve preparando el finiquito», respondió ella.
Curiosamente, conforme han ido pasando los años y sus responsabilidades en el club han ido aumentando, algunos halagos se han convertido en críticas. Y, por supuesto, ha tenido que soportar algunas injusticias y bastantes comentarios despectivos de personas acomodadas en un mundillo tan vetado aún a las mujeres. Bustillo empezó de administrativa y ya es casi más conocida en Cartagena que su padre. Y eso implica que broten envidias. Y celos.