blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
Paco Gómez dejará mañana de ser presidente del Fútbol Club Cartagena, un club que ha gobernado a su manera en la última década. Y lo hace marchándose por la puerta de atrás, sin despedirse y sin dar la cara, algo perfectamente normal si tenemos en cuenta cómo ha actuado el empresario de la Vega Baja durante todos estos años. En diez años solo ha comparecido públicamente tres o cuatro veces y sus apariciones en los medios cartageneros han sido escasísimas. Alguna entrevista esporádica y algunas declaraciones a toda prisa después de un partido. Ese ha sido todo su contacto con la verdadera realidad albinegra en todos estos años. Muy poca cosa, desde luego.
Se marcha como vino, a hurtadillas. Ni entonces explicó por qué venía ni ahora confiesa por qué se va. Otros hablaron por él cuando llegó. «Tiene mucho dinero y el Orihuela se le queda pequeño. Quiere llevar al Cartagena a Primera», explicó entonces Pepe Murcia, el hombre que lo trajo a Cartagena en julio de 2003 y su primer director deportivo, el que contrató a los Loreto, Larrosa, Héctor Peláez, Kobistij, Zanello y compañía. Paco Gómez nunca se presentó oficialmente. Cuando llegó el primer partido de aquella Liga 2003-04, ante el Palamós, él se sentó en el palco, aplaudió los goles de Sívori y Loreto y al acabar el partido se marchó sin decir nada.
«Él quería seguir. Y si hubiera tenido la más mínima posibilidad de hacer frente a sus obligaciones al mando del club, habría seguido. El problema es que ya no estaba en condiciones de poner dinero y ya no podía ayudar económicamente al club. Le ha costado mucho tomar la decisión de dejarlo. Se ha resistido, pero en este momento él no podía asumir ya los gastos que genera el equipo y no tenía otra salida. Él ha pagado hasta que ha podido. Pero, en estos momentos, ya no podía ayudar más al Cartagena», explicó la gerente Cristina Bustillo el pasado 20 de febrero, cuando anunció el acuerdo de compraventa del club. Él, refugiado en su finca de Villena, no quiere hablar. Ni siquiera para decir adiós.
El que más ha puesto
El caso es que el constructor y bodeguero de la Vega Baja se va sin levantar la voz. Ahora, en su retirada, ya ni siquiera busca más culpables o nuevos enemigos. Se marcha de Cartagena sin sacar pecho, consciente de que se ha equivocado mucho en todos estos años, especialmente en las dos últimas temporadas, la del descenso y la del 'no ascenso'. Pero la realidad es que un simple vistazo a la auditoría que ha presentado el club a los nuevos compradores sirve para darse cuenta de que Paco Gómez sí tendría motivos para sacar pecho. En el apartado económico, los tiene. Y sobrados. Paco Goméz es, de largo, el presidente que más dinero ha puesto de su bolsillo en los 108 años de existencia del fútbol en la ciudad portuaria.
Porque en este informe aparecen reflejadas aportaciones económicas de Gómez por un valor total de casi 11 millones de euros. Son cantidades pagadas por el empresario de la Vega Baja en esta última década y que aparecen como apuntes contables en la Due Diligence que ayer acabó de manera definitiva, al recibir los nuevos gestores de la entidad un certificado de la Agencia Tributaria, en el que queda acreditada que la deuda del club con Hacienda es de 4 millones de euros.
Es decir, Paco Gómez ha puesto 11 millones y ha generado 4 de deuda, según esta auditoría que los nuevos dueños de la entidad dan por buena. Los enemigos de Gómez aseguran que ha puesto mucho menos dinero del que dice, y que incluso en los tres años de Segunda ganó dinero con el fútbol. Pero no es así. Ni siquiera el primer año en Segunda, el del casi ascenso a Primera (2009-10), hubo superávit. Ese ejercicio se cerró con un déficit cercano a los 300.000 euros. Fue todo un éxito.
Porque todos los demás fueron mucho peores. El más funesto fue el de la campaña 2011-12, la del descenso a Segunda B. El presupuesto se fue a los 8 millones de euros, ya que jugadores como Abraham Paz, Toni Moral, Collantes, Iván Bolado, Cléber, Dimas y Álvaro Antón cobraron sueldos más propios de Primera que de Segunda. Y los ingresos no llegaron a los 5 millones. La diferencia tuvo que ponerla de su bolsillo Paco Gómez.
Hay más. Muchos parecen haber olvidado las seis primeras temporadas de Paco Gómez en el Cartagena, cuando manejó presupuestos que siempre rondaban los 2 millones de euros y el club apenas tenía 1.000 abonados. Para empezar, el oriolano puso de su bolsillo los 990.000 euros que sirvieron para pagar el 50% de lo que se debía a la plantilla que hizo en 2002 Luis Oliver, y de esta manera (sobre la bocina) salvar de la desaparición al club en la noche del 31 de julio de 2003.
Y luego, conforme pasaron los meses, tuvo que ir tapando todos los enormes boquetes dejados por Luis Oliver. Así, tuvo que pagar 460.000 euros al club Talleres de Córdoba de Argentina, por el traspaso del argentino Astudillo. Lo había fichado Oliver en 2002 y dejó la púa. Por esas fechas, finales de 2006, también tuvo que indemnizar con 325.000 euros a César Esteban. Un juez de Sevilla condenó al club a pagar esa deuda de 325.000 euros a la Seguridad Social, al reconocer la incapacidad total por lesión del defensa César Esteban, quien nunca debutó en el entonces Cartagonova Fútbol Club.
Dinero malgastado
A finales de ese año 2006, el club informó que Paco Gómez ya había puesto de su bolsillo 6 millones de euros en sus tres primeros años al frente del Cartagena. Y el ascenso aún se resistió otros tres años más. Hablamos de una época en la que el presidente del Efesé tiraba el dinero por el sumidero cada mes. ¿Ejemplos? En 2005 le dio a Pepe Murcia 540.000 euros para montar un filial en Tercera, el Cartagena Promesas, que no contaba con chicos de la comarca, no aportaba jugadores al primer equipo y acabó entrenándose en el José Barnés de Murcia. Entre 2005 y 2008, Gómez le daba 12.000 euros de prima a los jugadores por partido ganado en la Liga regular. Así, una pírrica victoria en el Cartagonova ante el Díter Zafra, el Talavera o el Torredonjimeno tenía premio. Pero luego, en junio, no había ascenso.
Cuando llegó la crisis, Paco Gómez siguió poniendo dinero. Cada vez menos, sí. Pero cuando faltaba, él ponía. Incluso el año pasado, desilusionado por el descenso y con su negocio bodeguero dando cada vez menos frutos, pagó un par de nóminas (unos 250.000 euros). Pero en verano, tras el 'Caudalazo', cortó el grifo para siempre.
El oriolano, con los 11 milones que ha invertido en el club, es el presidente que más ha gastado en la historia del fútbol cartagenero. Supera por goleada a Florentino Manzano, quien tenía mucho menos patrimonio que él. Aún así, se arruinó tras poner unos 700.000 euros en un Cartagonova FC que él fundó en 1995 y tuvo que dejar en manos de Luis Oliver en 2002. Manzano lo había perdido todo, había arruinado su negocio inmobiliario y el club -con él- ya no tenía ningún futuro.
También puso un buen dineral de la época José Luis Belda, 50 millones de pesetas en solo cuatro años. Es un presidente del que se guarda un grato recuerdo en la ciudad, ya que se jugó su limitada fortuna y su Efesé estuvo a punto de subir dos veces, en el 91 y el 92. Otro que se jugó parte de su patrimonio personal fue Andrés Martínez, mandamás del Cartagena entre 1982 y 1988, los seis años de Segunda. Al irse del club, le firmaron un reconocimiento de deuda por valor de 40 millones de pesetas que finalmente nunca cobró. El fundador de Tamar había relevado a Mariano Carrera, un joyero que puso 12 millones de su bolsillo en 18 meses y logró que el equipo subiera en Torrejón, en 1982.