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blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS

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«Me sentí muy querido en Cartagena y de allí saqué muchas cosas positivas»

«Me sentí muy querido en Cartagena y de allí saqué muchas cosas positivas»

Carlos Ríos dando órdenes en su etapa como entrenador del Cartagena. ::                     Carlos Ríos (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1964) se cruza este domingo por vez primera en el camino del FC Cartagena desde que hace 16 meses se marchara de aquí, con la pesada carga sobre sus hombros de ser el entrenador que bajó al equipo a Segunda B. El Efesé descendió con la plantilla más cara de toda su historia en un año nefasto y mal planificado desde el principio por Paco Gómez y Ángel Quirantes. Tras las destituciones de Paco López y Javi López, llegó un gaditano cercano y simpático que había salvado del infierno unos meses antes al Recreativo de Huelva (en una situación casi idéntica a la que tenía el Cartagena) y que era conocido por poner música de The Beatles en el vestuario y disfrutar tanto con las corridas de toros como con los partidos de fútbol. Todo empezó de maravilla, con dos victorias y un empate. Fue un espejismo.

- ¿Es especial el partido de este domingo para usted?

- En lo deportivo, son tres puntos y nada más. Es muy pronto y todavía no hay urgencias, ni para nosotros ni para el Cartagena. En lo personal, siempre es especial jugar contra un equipo en el que has estado.

- ¿Se arrepiente de haber aceptado el ofrecimiento del Cartagena en diciembre de 2011?

- Para nada. No me arrepiento de nada de lo que hice. Solo me arrepiento de las cosas que no me atreví a hacer. No tenía la certeza de poder salvar al equipo del descenso. Nadie sabe si las cosas van a salir bien o mal antes de hacerlas. Fui a Cartagena con toda la ilusión y con toda la intención de ayudar. Yo hago una lectura positiva de todo, incluso cuando no consigo mis objetivos. Y no creo que haya que buscar los cinco pies al gato. Se intentó, no se consiguió y ahora hay que pensar ya en el presente y olvidar el pasado.

- Antes de entrar en ese vestuario, ¿sabía que la situación ahí dentro era ya imposible de reconducir? ¿O pensó que usted iba a ser capaz de cambiar las cosas?

- No tengo mucha queja en ese sentido. Ese grupo era bueno y no medieron ni un solo problema. El vestuario del Cartagena que bajó era como son todos los vestuarios, ni peor ni mejor. He estado en muchos vestuarios, como jugador y como entrenador. Y ahí dentro pasaban cosas que pasan en todos sitios. El que no jugaba estaba enfadado y poco más. Nada grave.

- Pero si había dos grupos claramente enfrentados y los dos primeros capitanes, Mariano Sánchez y Abraham Paz, ni se dirigían la palabra. El ambiente era irrespirable. Eso no pasa en todos los vestuarios. Al menos, no es lo habitual.

- Los futbolistas están obligados a ser compañeros, pero nadie les obliga a ser amigos. Insisto en que esas situaciones se dan en la mitad de los vestuarios. Yo necesitaba que los futbolistas fueran compañeros y se ayudaran en el campo. Y eso ocurría. Luego, no es obligatorio que se vayan a tomar café juntos.

- ¿Pudo hacer más para salvar al equipo del descenso?

- Yo creía que podía darle la vuelta a la situación, como hice en Huelva. Cuando las cosas arrancan mal, es difícil reconducir la situación. Le pasó al Tenerife el año antes, que llevaba un equipazo. Llegan las derrotas, el mal rollo se instala en la directiva y en la afición, y es difícil salir de esa dinámica. En Huelva sí logré darle la vuelta a todo eso.

- ¿Le dolió ser insultado por la afición después del último partido en el Cartagonova, contra el Villarreal B?

- Fueron solo siete u ocho personas las que me insultaron, una auténtica minoría en una afición de miles de personas. No podemos catalogar a la afición del Cartagena por siete personas. Lograr la aceptación del 100% de una hinchada es algo que no ha conseguido ningún entrenador, salvo Guardiola en el Barça. Pero yo me sentí muy querido en Cartagena y de allí saqué muchas cosas positivas. Aún guardo contacto con mucha gente de Cartagena y creo que soy querido allí.

- ¿Cree que el concepto que tiene la afición del Cartagena sobre usted es bueno?

- Evidentemente, el equipo bajó y mi trabajo no sirvió. Por eso, entiendo que haya gente que pueda estar descontenta conmigo. Lo puedo entender. No obstante, no voy preguntando a la gente por ahí si quedaron contentos o no con lo que hice. Pero sí sentí y siento el cariño de la afición del Cartagena.

- Hablemos del presente. ¿Qué le parece este Cartagena de Tevenet?

- Un buen equipo. Es de los mejores del grupo y viene en racha. Ellos están en su mejor momento y eso nos puede servir a nosotros como reto. Tendremos que hacer bien muchas cosas si queremos ganar.

- ¿Cómo juega su Atlético Sanluqueño?

- Intentamos tener el balón y combinar mucho. Nos hemos marcado ese reto, ya que yo firmé aquí para tres temporadas y la idea es que todos los equipos, desde el alevín para arriba, tengamos el mismo estilo de juego. Es un proyecto a largo plazo y tenemos que ir poco a poco. Queremos tocar el balón, pero de momento no lo estamos consiguiendo con regularidad.

- Para usted, que viene de tres proyectos seguidos en el fútbol profesional, Recreativo, Cartagena y Xerez, ¿qué ha supuesto volver a bajar a Segunda B?

- Yo lo llevo bien. Estoy entrenando al equipo de mi ciudad y me han dado tres años para ejecutar un proyecto que debe ir de menos a más. Este año tenemos que ir a por la permanencia. Y los siguientes, ir dando pasitos hacia arriba. Valoro lo que me está pasando y vivo el momento. Soy tremendamente positivo y estoy muy feliz. Estoy donde estoy y aprovecho cada momento. Me tocó estar tres años en Segunda y fui feliz. Ahora tengo que estar en Segunda B y sigo siendo feliz.

- ¿Qué tal le van las cosas en esta nueva aventura?

- Estamos en clara desventaja con los demás equipos porque aquí no hay dinero. Lo bueno es que contamos con un núcleo de entre 1.500 y 2.000 personas que vienen siempre al campo, vaya el equipo bien, mal o regular. Tenemos una mezcla explosiva de veteranos y jóvenes, pero nuestras limitaciones económicas lo marcan todo en el día a día. Al final, en todas las categorías, están arriba los que más se gastan. Puede haber alguna sorpresa en un año determinado. Pero nosotros tenemos una plantilla en la que, por ejemplo, hay futbolistas que trabajan en otra cosa y hay gente que es amateur. Los sueldos que se pagan son muy bajos y además es que la situación económica en Sanlúcar es complicadísima, con un paro altísimo.

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