blog dedicado al deporte regional y local de la poblacion de AGUILAS
desde la derrota en Melilla (2-1), aquel domingo por la mañana de septiembre que a algunos pilló durmiendo la resaca del último sábado de Carthagineses y Romanos, el FC Cartagena cuenta todos sus partidos por victorias. Por aquel entonces, estábamos más cerca de los puestos de descenso que de los de ascenso. Solo llevábamos seis jornadas, pero empezaron a saltar las primeras alarmas entre los más pesimistas. Que si los delanteros no tenían gol, que si Tevenet no se comía el turrón, que si los laterales eran muy flojos, y un largo etcétera. Pues bien. Desde entonces, el Efesé ha sumado los dieciocho puntos posibles y ha conseguido auparse a la segunda posición de la tabla. Además, en estas seis últimas jornadas, lleva una media de más de dos goles por partido.
Hemos pasado del pesimismo en su estado más puro al optimismo en su máximo esplendor. Pues ni una cosa ni la otra. Como dijo Aristóteles, «en el término medio está la virtud». Esto es, que ni antes éramos el peor equipo del grupo cuarto ni ahora somos el Brasil de Pelé, Tostao, Rivelino y compañía. Antes, no éramos un equipo para no pelear por nada en toda la temporada. Ahora, tampoco nos vayamos a pedir al Real Madrid en la Copa del Rey porque pensamos que tenemos alguna posibilidad de eliminarlo. Yo sí que pido al Madrid, pero porque quiero que el Cartagena -mi equipo- salve la temporada con la taquilla de la ida y los jugadores y empleados disfruten de la tranquilidad de que van a cobrar al día durante lo que resta de temporada. También porque es sinónimo de éxito. Ahí tienen los precedentes de Irún y Alcorcón, sin ir más lejos.
Todo es maravilloso. A los chicos de Tevenet solo podemos darles las gracias por devolverle la ilusión a la gente. Pero queda una asignatura pendiente: el Cartagonova. Sigo sin entender por qué el estadio de la rambla de Benipila no registra entradas por encima de los cinco mil espectadores. Pero es que además ha habido partidos en casa en los que ni siquiera han asistido todos los socios, que son 4.500. ¿Por qué? El club ya no puede hacer más. Hasta incluso el pasado miércoles, frente al filial del Granada, los niños entraron por un euro a cualquier ubicación del estadio. ¿A qué estamos esperando?
Este equipo derrama hasta la última gota de sudor sobre el césped. Quizá no tengan muchos de sus integrantes la calidad de los Óscar Rico, Florian y compañía. Pero lo que no se les puede negar es la entrega. Cada balón, da igual que sea el primer minuto que el último, es peleado hasta la extenuación. Nadie se esconde. Nadie quita el pie. El año pasado decíamos que el vestuario estaba unido y todos eran una piña. Pues esta año, si cabe, aun más. La victoria ante el filial granadino fue prueba de ello y los tres puntos conseguidos en Sevilla, también. Me refiero a que este equipo de Tevenet sabe sufrir. Lo ha demostrado en los dos últimos encuentros.
Y no solo eso, sino que acaba los partidos como los empieza. Esto es; a todo trapo. Nada de dormirse en los laureles y dar por vendida la piel del oso antes de cazarlo. Yo, personalmente, hacía tiempo que no veía en Cartagena un conjunto tan bien trabajado físicamente. Y eso que, de momento, las lesiones no nos están respetando demasiado. Todo se andará. Ahora, todas las miradas están puestas en el capricho del bombo de Copa este viernes. ¿Nos tocará el premio gordo? Ojalá tengamos suerte.